domingo, 8 de junio de 2008

Planeta con pronóstico reservado


Punto de vista
Planeta con pronóstico reservado

Por Ignacio Arana Araya


LANACION.com | Enfoques | Domingo 8 de junio de 2008

martes, 27 de mayo de 2008

El país debe crear una política urgente de cambio climático

Entrevista con Marcelo Sternberg / Ecólogo, experto en cambio climático
El tema no es tratado por el Estado y la gente no tiene conciencia del problema, sostiene el especialista.

Qué debe hacer Argentina para ayudar a revertir el calentamiento global? Empezar de cero: crear una política sobre cambio climático que hoy es inexistente. Así lo entiende Marcelo Sternberg, un cordobés de 43 años (se recibió de biólogo en la Universidad Nacional de Córdoba en 1988), doctorado en Ecología en la Universidad de Jerusalén y que hace más de una década estudia este problema.

Según este profesor de la Universidad de Tel Aviv, de visita por su ciudad natal, el cambio climático ya es irreversible y se requieren transformaciones drástica para que nuestros nietos no sufran las consecuencias.

Sostiene que en Argentina, esos cambios deben empezar por la legislación y la toma de conciencia de la gente, en especial, de los funcionarios públicos.

Antes de dar la charla “La Tierra tiene fiebre: diagnosis y prognosis” en la Academia Nacional de Ciencias hoy, a las 19.30, dialogó con La Voz del Interior.

–¿Antes de que comenzara a estudiar el cambio climático en 1995, se hablaba de este tema?

–A principios de 1990 cobró importancia, pero del tema se venía hablando desde antes. Los primeros artículos científicos de peso, en revistas como Science y Nature aparecen en la década de 1970.

–¿Por qué recién ahora se lo presenta como un problema?

–No había suficientes datos para armar una base científica que acreditara que el cambio climático es provocado por el hombre y no producto del ciclo natural de la Tierra. Además, había grandes presiones de grupos económicos que decían que esto no era tan importante. Incluso a principios de 1980 algunos científicos hablaban de un enfriamiento del planeta. Todavía hoy hay investigadores que sostienen que el cambio climático está relacionado con un aumento de la radiación solar y que no es producto de la actividad humana. Esta minoría muchas veces está subvencionada por compañías petroleras.

Un paciente enfermo –Si la Tierra es un paciente enfermo, ¿cuál es su diagnóstico?

–Tiene tres problemas grandes. Primero, la quema de combustibles fósiles a escala nunca vista en la historia del hombre produce cambios en la composición de la atmósfera y ha aumentado la proporción de gases responsables del efecto invernadero. Segundo, el aumento de la población mundial. Hoy hay 6.600 millones de habitantes. En el año 1950 era de 2.500 millones de habitantes. En el 2050 se estima que llegaremos a los 7.500 millones. Más personas que consumen y contaminan más. Tercero, el manejo de la tierra (la deforestación y el cambio en el uso de la tierra para cultivar) ha provocado cambios importantes en la composición de la atmósfera.

–¿Cómo hemos contribuido los cordobeses a subirle la fiebre a la Tierra?

–En la provincia de Córdoba se ha deforestado el 85 por ciento de los bosques en los últimos 50 años. Todo para cultivo y con consecuencias en el sistema hídrico. El desmonte, el sobre pastoreo y la quema provocan cambios en el suelo y en el ciclo del agua de la región. Otro problema es nuestro tipo de consumo que no tiene en cuenta el ambiente. No hay reciclaje, no hay consumo de energías alternativas. Todas son energías contaminantes.

–¿Cuál es el pronóstico?

–La prognosis es que va haber cambio climático y es irreversible. Los distintos escenarios que se dan hablan de buscar un desarrollo distinto y de cambiar nuestro tipo de consumo, cambiar las leyes para que se incentive el consumo de energías renovables y aumentar las tasa impositivas a las que son contaminantes. El pronóstico es que, si no hacemos ningún cambio drástico, a estas condiciones la van a pagar nuestros nietos que van a encontrarse con un serio problema climático.

–¿Hay alguna receta mágica para tratar a este paciente enfermo?

–Hay una área nueva, que se llama geoingeniería, la cual estima que los efectos del cambio climático seguirían, aun si paráramos hoy de contaminar. Entonces, estos expertos sostienen que hay que buscar tecnologías a bajo costo que disminuyan el efecto inmediato del cambio climático. Aseguran que debemos manipular el clima para hacer cambios en la composición de la atmósfera que disminuyan la temperatura y aumenten el reflejo solar para enfriar la tierra. Por ejemplo, se habla de tirar nubes de sulfuro en la atmósfera.

–¿Cómo puede ayudar Argentina a curar la Tierra?

–Argentina debe generar una política sobre el cambio climático urgente. No la hay y los funcionarios no hablan de esto. Tenemos una masa de profesionales científicos de excelente nivel que no es consultada. En Argentina, el manejo de recursos naturales está en manos privadas cuya intención es maximizar las rentas. El Estado es inexistente. Los funcionarios públicos no hacen su trabajo. El recurso natural como propiedad pública no existe. Es burdo cómo los funcionarios y la legislación no hacen hincapié en el valor de lo público. Por ejemplo, llama la atención cómo la Municipalidad de Córdoba cede los espacios públicos para que el capital privado administre los parques. Es una vergüenza. Es necesario un cambio a nivel legislativo y de concientización de la gente sobre la importancia del ambiente y de los recursos naturales.

Lucas Viano
lviano@lavozdelinterior.com.ar

http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=206706

miércoles, 30 de abril de 2008

Desde 2009, en Bouwer no se quemarán patógenos

Es uno de los cambios introducidos en los pliegos de la basura.
La comisión especial que estudia los pliegos para la licitación del servicio de recolección y tratamiento de la basura comenzó ayer a introducir algunos cambios sugeridos en la audiencia pública realizada tras la aprobación en primera lectura del proyecto.

Pese a que el dictamen será emitido el lunes próximo, ayer se informó que el principal cambio hasta el momento es la eliminación del sistema de incineración de residuos patógenos. El horno pirolítico –uno de los principales factores de riesgo de Potrero del Estado– deberá dejar de funcionar cuando comiencen a prestar servicios las nuevas prestatarias. Se trata de un reclamo de los habitantes de Bouwer y de varias entidades ecologistas, entre ellas el Foro Ambiental.

Ese sistema será reemplazado por otro denominado autoclave. Según lo informado por el biólogo Federico Kopta, se trata de una tecnología que mediante un tratamiento a alta presión y alta temperatura garantiza la eliminación de toda materia orgánica y la total esterilización de los materiales patógenos, que luego pueden ser enterrados como residuos comunes.

Otro de los cambios, sugerido por organizaciones sociales y cooperativas de carreros, será el reconocimiento explícito de que los futuros centros verdes –espacios para el reciclaje de la basura inorgánica– serán administrados por “empresas de economía social”.

El dictamen ingresará el martes próximo y los pliegos serían votados en segunda lectura en una sesión especial que podría realizarse el viernes 16 de mayo. Se estima que en junio se abre la licitación.

domingo, 27 de abril de 2008

La Antártida se derrite

En el siguiente link de Clarin.com pueden ver una excelente multimedia sobre la Antártida:
http://www.clarin.com/diario/2008/03/19/conexiones/inicio_antartida.html

El siguiente artículo fue publicado en Clarin.com el 2 de marzo de 2008:
Gustavo Sierra. ESTACION VALVERDE, ANTARTIDA. ENVIADO ESPECIAL
gsierra@clarin.com
La huella que se deja en la Antártida puede perdurar más tiempo que la vida de la persona que da ese paso. El hielo es capaz de guardar los mayores secretos por millones de años. Pero eso era una verdad científica hasta ahora. El cambio climático lo está modificando todo en esta tierra mítica. Voy dejando las huellas de mis botas en un hielo que se está derritiendo. Caminamos sobre trozos de témpano en la bahía López de Bertodano, en la isla Seymour, rumbo al campamento donde se construye la Estación Científica Valverde. Allí, si la Cancillería argentina pone pronto la firma para que llegue el dinero de un convenio con Brasil, comenzarán a estudiar las emanaciones de metano que desde el lecho marino se producen cada vez con mayor intensidad, y que contribuyen enormemente al efecto invernadero. Mi guía es el geólogo Rodolfo del Valle, de la Dirección Nacional del Antártico, un veterano de 35 años de trabajo antártico con más de 60 campañas en el Polo Sur. "Esto me provoca una tristeza enorme. Esta tierra está cambiando a un ritmo frenético. La Antártida que yo conocí está desapareciendo. Si lo tuviera que decir en términos no científicos, se está derritiendo".

Cruzamos de un trozo de hielo de unos diez metros de largo por cuatro o cinco de ancho a otro más pequeño pero de consistencia transparente. Este es hielo milenario, de las barreras que cubrían las costas de la península antártica, la zona reclamada por Argentina como su territorio. Son icebergs que comenzaron a desprenderse del que se creía era un hielo eterno. Todo comenzó el 28 de enero de 1995, cuando colapsó en apenas unas horas la barrera de Larsen A, de unos 1.600 kilómetros cuadrados y hasta 300 metros de espesor. Las barreras son plataformas de hielo que fluyen sobre el mar. La causa fue muy simple: había aumentado la temperatura a niveles nunca vistos. En la base argentina Marambio, la más cercana al lugar, se habían registrado ese verano temperaturas bastante por encima de cero grado: fue el verano más cálido registrado hasta ese momento. El siguiente desastre sobrevino en el 2002. Entre el 31 de enero y el 17 de febrero se desintegró la barrera Larsen B. Colapsaron casi 800 kilómetros cuadrados de hielos de un promedio de 230 metros de espesor, de los cuales sólo unos 30 metros emergían del agua. Otra vez, se estaban batiendo los récords de calor. Claro que no fue sólo el calor. También está la lluvia. Hasta hace unos 20 años aquí sólo nevaba. Pero ahora en la península antártica llueve casi todos los días y eso hace que los glaciares se derritan.

"El día en que supimos lo de la barrera de Larsen casi me pongo a llorar. Los seres humanos tendríamos que recordar ese día. Es un hito en la era de la destrucción de nuestro planeta. Y casi nadie en el mundo tiene idea de lo que sucedió", cuenta Rudy del Valle mientras sorteamos los últimos trozos de témpanos que fueron traídos hasta la costa por un viento de 50 nudos (unos 90 kilómetros por hora) que sopló la noche anterior. Tenemos que alcanzar la moto Polaris que está en tierra firme y es la única capaz de sortear esta geografía lunar donde hasta hace apenas unos días había un glaciar que se fue perdiendo en la bahía como ocurre cada verano desde hace 60 millones de años. La diferencia es que en este febrero ya no hay rastros de esa capa helada.

En el campamento nos espera Jorge Lusky, un experto en navegación y logística antártica. Se lo puede ver desde lejos, sosteniendo los tablones que martilla Jesús, el carpintero del Ejército que está terminando la casa principal del laboratorio. Hugo, enfermero, cocinero, pintor, reparador de todo, alcanza las herramientas mientras mira de reojo la olla de puchero que vamos a comer esta noche. Ellos tres y Rudy del Valle son los arquitectos, constructores y hasta decoradores del instituto que le permite a la ciencia argentina determinar la cantidad precisa de metano que está saliendo a la atmósfera y ver cómo esto recrudece el calentamiento global. El metano es el tercer factor más grave del efecto invernadero, junto al vapor de agua y el dióxido de carbono.

Argentina también podría tener la información para saber si esta zona que reclama como propia -aunque el Tratado Antártico firmado en 1959 por Argentina, Australia, Chile, Francia, Nueva Zelanda, Noruega y Estados Unidos no otorga soberanía de ningún territorio y prohíbe toda explotación- contiene una reserva energética superior a la del petróleo de Oriente Medio. "Este es un proyecto fundamental, en el que venimos trabajando desde hace años. Ahora tenemos la oportunidad de que la Universidad de San Pablo otorgue 3,5 millones de dólares para ponerlo en marcha, pero aún no está la decisión. Nosotros seguimos adelante con la convicción de que tendremos uno de los mejores centros científicos de la Antártida. Y para eso estamos dispuestos a clavar, a serruchar, a hacer pozos y a vivir en carpas por meses. Nosotros somos del hielo, somos una parte más de este territorio único", explica Del Valle, mientras frente a nosotros el sol cambia la luz y hace que el mar se vea en un tono rosa fuerte, el hielo celeste y las montañas de un marrón muy claro. La isla Cockburn, levantada de sedimento volcánico, le da un toque de negro azabache muy brillante.

El viento casi se detiene y la temperatura está por los dos o tres grados bajo cero. Para la Antártida es un día de primavera. Con esas condiciones se puede prender el fuego y pronto aparece sobre la parrilla un enorme bife de chorizo adobado por Hugo, un suboficial del Ejército con dos invernadas en este territorio. Comemos afuera sobre una mesa improvisada con una plancha de metal de las que se usan para hacer las paredes del laboratorio. Rudy me cuenta su vida con una enorme tristeza. Le acaban de avisar por el teléfono satelital que su mamá de noventa años se rompió la cadera. "Justo anoche se fue un avión. Ahora tengo que seguir penando desde 4.000 kilómetros de distancia. Esta es la vida del antártico", dice, y mira al horizonte donde sobresalen los conos de hielo de la isla James Ross teñidos de un rojo intenso por el sol que se va.

Es hora de ir a dormir a la carpa anaranjada, donde un skua (especie de gaviota grande color marrón oscuro) se posó en el mástil. Mañana hay que levantarse muy temprano para regresar a la base Matienzo y volar en los helicópteros hasta un iceberg junto a Pedro Skvarka, el científico argentino que descubrió el quiebre de la barrera Larsen B.

Los pilotos del Bell 212 esperan las confirmaciones que le dan los instrumentos para poder salir. El ingeniero Skvarka está ansioso. Hace tres días que espera viajar hacia "su" glaciar, el de la Bahía del Diablo, en la isla Vega. Lo viene monitoreando desde 1999. Dos veces al año, en febrero y en agosto, va a registrar sus movimientos. En verano depende de los helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina. En invierno hace el recorrido en una potente moto de nieve por encima del mar congelado. Finalmente los helicópteros sobrevuelan la isla Seymour. Desde el aire se puede ver cómo flotan en el Mar de Weddell decenas de miles de témpanos. Desde siempre, los glaciares avanzaban, desprendían enormes paredes de hielo en el mar y volvían a avanzar. Pero en los últimos años, desde que la capa de ozono se redujo y dejó pasar los peligrosos rayos ultravioletas, los glaciares sueltan en el mar sus bloques de hielo y ya no vuelven a reproducirlos.

"El 90 por ciento de los glaciares del mundo está en retroceso, y acá se ve mucho más", me cuenta Skvarka mientras el helicóptero se acerca a la isla Vega. Tras 40 minutos de vuelo, el enorme glaciar de la Bahía del Diablo está a la vista. Skvarka lo mira como si hubiera encontrado a su novia. Se pueden ver las dos lenguas de hielo cayendo sobre el mar, pero también enormes porciones de roca entre medio.

Los helicópteros bajan en una playa de cantos rodados y descargan cajas con víveres e instrumentos. Nos dejan a Skvarka y a mí y continúan vuelo hasta la cima del glaciar, donde van a dejar una moto de nieve con la que el ingeniero y su ayudante recorrerán varios kilómetros al día. "A simple vista puedo ver un mayor retroceso desde la última vez que vine. Se pueden perder hasta 100 metros por temporada", explica Skvarka, mientras lo ayudo a armar la carpa central de su campamento antes de que se levante más viento y la tarea sea imposible. Cuando los helicópteros regresan ya está firme la estructura. El viento aumenta y los helicópteros tienen que partir de inmediato. Tengo la última imagen desde el aire de Skvarka mirando el glaciar mientras se rasca la cabeza. Creo verle una expresión de desaliento. Si toda esa agua dulce, los 32 millones de metros cúbicos de hielo que cubren la Antártida, se derritieran, el mar podría crecer entre 7 y 70 metros. Lo suficiente como para sumergir, por ejemplo el Delta del Paraná, Puerto Madero o Manhattan.

El helicóptero de la fuerza aérea brasileña que lleva al presidente Lula da Silva entra por encima de la bahía Potter y da la vuelta por el imponente nunatak (pico montañoso que aparece dentro de un glaciar) Yamana. Le están dando un tour exclusivo al presidente brasileño que hizo su primera visita antártica a la única base que tiene su país aquí, la Comandante Ferraz, que cumple 25 años. Dos días más tarde llega a la zona el barco oceanográfico Ariel Rocher de la armada brasileña, lanza el ancla y saca a uno de sus dos helicópteros Puma que hace 15 viajes para trasladar a siete científicos de ese país que van a medir la reducción del permafrost, el hielo que queda debajo de la primera capa de hielo y piedras al retirarse los glaciares. Hay otras dos misiones brasileñas en otras islas. El presidente Lula regresa a Brasilia y asegura que su país no tiene ninguna pretensión territorial en la Antártida, pero aclara que "tenemos una definición estratégica de explorar e investigar en el continente". También anuncia un fuerte incremento a los 8 millones de dólares anuales que se gasta en la base Ferraz y la compra de un rompehielos.

La controversia en esta zona la lanzó Gran Bretaña cuando en octubre anunció que va a presentar a las Naciones Unidas un reclamo de soberanía de más de un millón de kilómetros cuadrados como extensión de la plataforma continental de las Islas Malvinas. El Foreign Office dice que está recogiendo y procesando datos para extender los derechos de explotación británicos sobre petróleo, gas y minerales hasta 350 millas en el océano Antártico. Una zona que justamente reclaman Argentina y Chile

Rusia va mucho más allá. Mientras Lula estaba vestido de anaranjado entre la nieve, Sergei Baliasnikov, el vocero del Instituto Ruso de Investigación Científica del Artico y la Antártida, anunciaba que habían realizado un acto de soberanía inédito y contrario al Tratado Antártico. "La bandera rusa fue colocada en el lecho marino del Polo Sur geomagnético, en las coordenadas 64 grados 28 minutos latitud sur y 137 grados 37 minutos longitud este". La "simbólica" operación fue realizada en el fondo del mar de Durvil por el buque Académico Karpinski. Ocurría apenas seis meses después de que dos minisubmarinos rusos plantaran la bandera en la plataforma submarina del Polo Norte, lanzando una carrera geopolítica de consecuencias imprevisibles. El Tratado Antártico tiene vigencia hasta el 2048 y pone un paraguas protector por sobre toda pretensión territorial, pero el cambio climático está dejando al descubierto demasiadas riquezas y nadie sabe hasta cuándo se va a cumplir.

El Twin Otter dio dos vueltas por encima de la plataforma de hielo Warszawa, en el centro de la isla King George, hasta que encontró el lugar exacto para aterrizar. Bajó los patines de los esquís y en la tercera pasada se deslizó suavemente por encima del suelo helado para detenerse al final de una pista interminable. El blanco profundo y el silencio penetrante lo envuelve todo hasta que aparece el vehículo de oruga Logan de la base argentina Jubany para rescatarnos. Bajamos tres pasajeros y una buena carga de reserva para la dotación. Entre los que llegan está Jorge Strelin, geólogo, profesor, investigador de la Dirección Nacional Antártica y experto conocedor de este continente. «él también está preocupado por el cambio climático y las transformaciones que vemos. "Cuando lo vi por primera vez, hace 35 años, este mismo glaciar -el Fourcade, que cae señorialmente hacia la bahía Potter— llegaba hasta el pie de la base. Ahora se retiró más de 600 metros. Es muy marcado", comenta Strelin. Aunque advierte que en términos geológicos tenemos que tener cuidado. "Los glaciares oscilaron mucho en los últimos 1.000 años".

Encuentro a Strelin y a su ayudante Fernando una semana más tarde en el refugio Elefante de la zona Especialmente Protegida 132, cerca de Punta Stranger. Está exultante. Encontró un liquen y piedras con los que puede probar que existió una pequeña Era del Hielo hace unos 350 años, en la que ese glaciar se retrotrajo más que en este momento. "Esto demuestra que el hielo antártico tuvo grandes oscilaciones en el tiempo, incluso antes de la industrialización que se supone es la que termina produciendo el calentamiento global que vivimos", explica mientras cocinamos unas milanesas en la rústica cocina del precioso refugio. Pero la inquietud y las dudas que plantea Strelin no quedan ahí. Cuenta que es muy probable que las fuertes nevadas y temperaturas extremadamente bajas que hubo en la zona el invierno pasado se deban al hielo desprendido de la barrera de Larsen y otras zonas, como consecuencia del calentamiento global. "Esto es como poner cubitos en un vaso. El agua se enfría. Y eso es lo que ocurrió en el mar. Ese es el fenómeno que mostró la película 'El día después de mañana', el calentamiento termina causando una glaciación", cuenta Strelin mientras podemos mirar por la ventana la llegada de una manada de elefantes marinos de tres toneladas cada uno. La Antártida es extrema y anárquica.

lunes, 21 de abril de 2008

Líneas Estratégicas para el fortalecimiento de la Gestión Ambiental Urbana

Los lineamientos presentados a continuación parten de la experiencia del BID en las áreas de fortalecimiento y desarrollo institucional para la gestión municipal en diversos países de Latinoamérica. Los lineamientos estratégicos están organizados en cuatro áreas transversales que de manera conjunta componen el marco de institucional ambiental: (a) el fortalecimiento del marco legal y normativo, como aspecto esencial conducente a una efectiva descentralización de funciones de gestión ambiental urbana en los municipios y áreas metropolitanas de Latinoamérica; (b) el fortalecimiento de las capacidades técnicas en actividades claves como son la planificación, la administración de servicios municipales, la implementación de instrumentos regulatorios y económicos, y la implementación de sistemas de información ambiental, entre otros; (c) el fortalecimiento de las capacidades financieras, para asegurar fuentes de financiamiento para una gestión urbano-ambiental efectiva y (d) el fortalecimiento de la participación pública, para asegurar que el conjunto de actores de la sociedad civil y el sector privado sean integrados en el proceso de diseño y ejecución de políticas y programas de gestión urbano ambiental.

* Capacidades Legales y Normativas (Capacidades para el diseño de políticas y ejecución de regulaciones): El fortalecimiento del marco legal y normativo de los gobiernos municipales en función de la gestión ambiental urbana es fundamental en el contexto de la descentralización que se ha dado en la mayor parte de Latinoamérica. En este contexto, es fundamental que los gobiernos planeen y promuevan la asignación de funciones, competencias y mecanismos legislativos que empodere a los gobiernos municipales y consolide su autonomía para la toma de decisiones, definición y ejecución de políticas, planes y programas. De igual manera, el fortalecimiento del marco normativo puede crear los mecanismos adecuados que aseguren la transferencia y sostenibilidad de atribuciones y capacidades para que los gobiernos municipales puedan generar recursos propios destinados a la administración, protección y mejora del medio ambiente urbano y los ecosistemas que se interrelacionan con éste.

El fortalecimiento del marco legal y normativo también incluye el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional. En respuesta a los procesos de descentralización y como consecuencia de la complejidad de los problemas ambientales que abarcan múltiples sectores e instancias en los niveles del gobierno, el marco legal puede establecer mecanismos formales que faciliten la toma de decisiones de manera coordinada y cooperativa. La comunicación, intercambio de información y cooperación entre los gobiernos municipales, las instituciones nacionales ambientales y sectoriales, son factores críticos para una gestión ambiental urbana efectiva. Por ejemplo, la legitimidad de las asociaciones municipales o Mancomunidades puede quedar establecida bajo el marco legal ambiental urbano.

Además, es importante resaltar la importancia de integrar demandas y oportunidades para la gestión ambiental urbana vinculadas con las estrategias nacionales de desarrollo, modernización y competitividad, y en particular en aquellos sectores de alta incidencia en la economía urbana local como el turismo, la industria manufacturera, expansión de infraestructura urbana, servicios de salud y educación, entre otros. y educación, entre otros.

* Capacidades Técnicas: El fortalecimiento de las capacidades técnicas de los gobiernos municipales en Latinoamérica, puede enfocarse en áreas como son con la planificación, administración de servicios municipales y gastos, implementación de instrumentos regulatorios y creación de sistemas para el manejo de información ambiental. La planificación y estructuración de programas y planes de acción ambiental constituyen un paso fundamental para una adecuada respuesta en la gestión ambiental urbana. Lo anterior implica que los gobiernos municipales fortalezcan sus capacidades para el diagnóstico ambiental, la sistematización de información, comunicación y consulta a lo largo del proceso de planificación y diseño, la selección adecuada de instrumentos de gestión (regulatorios y de mercado) y un adecuado monitoreo y evaluación de las intervenciones y problemas ambientales urbanos.

Igualmente, el desarrollo de las capacidades técnicas institucionales para la implementación de mecanismos de monitoreo y evaluación del desempeño deben tomar en consideración la capacidad humana, tecnológica y procedimientos para dar seguimiento a las acciones e interpretar los resultados, incluyendo un proceso de retroalimentación para informar a los tomadores de decisiones sobre los resultados. Esto incluye, por ejemplo, el fortalecimiento de las unidades ambientales locales para desarrollar actividades de inspección y verificación de cumplimiento ambiental, en coordinación con autoridades centrales y en el marco de la legislación nacional ambiental y urbana.

* Capacidades Financieras: El fortalecimiento de la capacidad financiera de los gobiernos municipales en la región puede tener como punto de partida el aseguramiento de mecanismos que transfieran asignaciones presupuestales, atribuciones y recursos (tanto en etapas de planificación, ejecución y evaluación) para la gestión ambiental urbana. Asimismo, los gobiernos locales pueden impulsar la generación de ingresos propios para la gestión ambiental y proveer acceso a recursos (préstamos y cooperaciones técnicas) para el fortalecimiento de las capacidades financieras de sus municipios. Lo anterior implica que los gobiernos municipales se preparen para aumentar su capacidad recaudatoria a través mecanismos legales, instrumentos tecnológicos y definiciones administrativas que hagan más eficiente la recolección y cobro de tarifas, la aplicación de impuestos locales y otros ingresos (vía permisos, licencias. etc.) que podrían significar la fuente principal de fondos para actividades de gestión ambiental en el municipio.

* Capacidades para promover la Participación Pública y el Acceso a la Información Ambiental: El fortalecimiento de la participación pública, incluyendo la sociedad civil y el sector privado, es una área crítica de intervención en la gestión ambiental urbana. En este sentido los gobiernos municipales pueden liderar y facilitar procesos participativos y consultivos que incorporen a los actores afectados e interesados en la definición de prioridades, planes y políticas ambientales al nivel urbano a través de mecanismos para la planificación estratégica participativa. Este aspecto es prioritario dado que los procesos participativos y la divulgación de información oportuna permiten discusiones informadas sobre las prioridades, indicadores y metas en la formulación de políticas, planes y programas municipales.
Fuente: http://grupobid.org/sds/env/site_7027_s.htm

lunes, 10 de marzo de 2008

Cambio climático y negocios

Especialista en crear escenarios que anticipan el futuro, Peter Schwartz les aconseja a las empresas que consideren los potenciales efectos del cambio climático y tomen decisiones tendientes a contrarrestarlo. Los beneficios serán múltiples.

El cambio climático puede ser repentino y sus efectos devastadores. La manera en que las empresas globales reaccionen hoy en las regiones más vulnerables a sufrir el peor golpe afectará la viabilidad de esos mercados.

En las próximas décadas se estima un ascenso en los niveles de los océanos, sequías extremas, tormentas más intensas e inundaciones. Estos fenómenos impactan en las empresas cuando fuerzan a la población a trasladarse, se destruye infraestructura, se pierden cultivos, aumenta la volatilidad económica y, en los peores casos, la región se vuelve inhabitable.

Imaginemos lo que sucederá cuando, ante el aumento más leve en el nivel del mar, Bangladesh sea azotada por vientos monzones más fuertes y quede sumergida: más de 100 millones de habitantes se verán obligados a buscar refugio en las vecinas India o China, desencadenando una peligrosa presión social y económica. O imagine una sequía en el sur de China que reduce drásticamente el caudal del río Mekong, que corre a través de seis países asiáticos. Los conflictos aumentarán en torno al acceso al agua, para irrigación, y el suministro en los hogares y la industria, dañando a las economías de rápido crecimiento de la región.

Las empresas deben prever de qué manera el cambio climático podría afectarlas, incluyendo quiebres en sus cadenas de abastecimiento, migraciones de los empleados, aumentos en las enfermedades e, incluso, perjuicios a su reputación (las multinacionales podrían ser consideradas las culpables de problemas ambientales). También deben evaluar los riesgos de manera más amplia, identificando si los lugares donde operan son susceptibles de catástrofes relacionadas con el cambio climático. Para eso, tienen que ponderar la vulnerabilidad a inundaciones, sequías y tormentas, prestando especial atención a áreas con dificultades para adaptarse a los cambios, por ejemplo, aquellos países donde el Estado tiene capacidad limitada para responder a las emergencias, el ecosistema es frágil, la urbanización se acelera con pocos servicios sociales y el suministro de agua apenas da abasto. Haití es, probablemente, el caso más extremo, pero las Filipinas y partes de América Central también están en jaque.

Las empresas pueden colaborar con estas regiones realizando inversiones y apoyando las iniciativas resistidas y que mejoran el medio ambiente, como estándares de calidad de agua y aire más estrictos. De hecho, las vulnerabilidades creadas por el cambio climático pueden convertirse en oportunidades para las empresas dispuestas a acercarse a los gobiernos y a los principales jugadores en la cadena de abastecimiento, aun a sus competidores tradicionales. Al tomar un papel activo en ayudar a las regiones a anticipar el cambio climático y mitigar el riesgo, las empresas protegen sus intereses y, al mismo tiempo, se crean una buena imagen en las comunidades. Un ejemplo es Coca-Cola, que anunció que trabajaría con el World Wildlife Fund para proteger los recursos de agua globales.

Peter Schwartz
Es cofundador y presidente de Global Business Network, consultora especializada en estrategia con sede en San Francisco. Su ensayo sobre el cambio climático “Impacts of Climate Change” está disponible en www.gbn.com/climatechange.
© Carta de Noticias / Harvard Business School Publishing, 2007

INFORME DE PNUMA - GEO 4

PERSPECTIVAS DEL MEDIO AMBIENTE MUNDIAL
GEO 4 - PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE

Para acceder al informe completo: http://www.oei.es/decada/GEO-4_Report_Full_ES.pdf