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martes, 14 de octubre de 2008

Un paso atrás en el Protocolo de Kioto

Agencia EFE

Bruselas. La presidencia francesa de turno de la Unión Europea (UE) propuso exonerar a los sectores industriales más contaminantes y sujetos a la competencia internacional del pago de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2), tal como lo exige el Protocolo de Kioto firmado hace unos años con el fin de limitar la emisión de gases que causan el efecto invernadero.

La propuesta, que se tratará en la cumbre que los gobernantes de la UE celebrarán en Bruselas mañana y pasado mañana, aboga por la elaboración en 2009 de una lista de los sectores que más pueden verse afectados por la deslocalización de fábricas hacia lugares con una legislación ambiental más permisiva.

“Los sectores o subsectores expuestos al riesgo más elevado deberán poder disponer del total de derechos de emisión gratuitos”, señala el documento. Con eso, dejarán de pagar la penalidad prevista en el Protocolo por emitir por encima de los límites permitidos.

La propuesta supone una concesión a las reclamaciones de la industria pesada –siderúrgica, petroquímica, cementeras y papeleras, entre otras–, que alertó en repetidas ocasiones del impacto que los planes europeos contra el cambio climático pueden tener a nivel económico y de empleo.

Esos planes prevén que a partir de 2013 algunos sectores industriales comiencen a pagar derechos por la emisión de CO2, algo que en la actualidad se concede de forma gratuita.

La exención de los sectores más contaminantes es una de las novedades propuestas por Francia, que además plantea conceder mayor flexibilidad a los países a la hora de cumplir los objetivos nacionales de reducción de emisiones.

lunes, 4 de agosto de 2008

Ambientalistas impulsan la vuelta a la bolsa de los mandados

Los integrantes de la Asamblea Ambiental de Mar del Plata se encuentra abocado a generar una concietización entre la gente para que no se utilicen bolsas de polietileno para hacer las compras y se vuelva a la tradicional bolsa de red o al carrito de los mandados. La ong espera reunirse con el intendente Gustavo Pulti.

Uno de los referentes de la Asamblea Ambiental, Alberto Mayo, evidenció su alegría por la conducta de muchos marplatenses que tomaron conciencia de la necesidad de cuidar el medio ambiente y ya no arrojan residuos en terrenos baldíos.

“De cien lugares de donde recibíamos llamados hoy solo recibimos veinte. Eso quiere decir que hay gente que se contagió y ellos mismos hacen la limpieza al ver que la ong y el municipio buscan mejorar esta situación”, manifestó.

Mayo destacó la oportunidad que el intendente Gustavo Pulti le dio al actual director de Gestión Ambiental y en su momento integrante de la ong, Eduardo Bruzetta, “Su llegada a la municipalidad ha sido muy importante porque llevó nuestros proyectos y se ha podido trabajar de manera conjunta”, reveló.

En tanto, desde la Asamblea Ambiental aguardan ser recibidos por el jefe comunal. “Hace dos meses que pedimos una entrevista porque tenemos muchos proyectos para trabajar en conjunto y tratar entre todos tener una ciudad mucho mas limpia”, dijo.

En ese sentido, el ambientalista marplatense destacó que “estamos buscando que la gente, especialmente las amas de casa, vuelvan a la bolsita de los mandados porque una de polietileno tarda entre 60 y 600 años en diluirse y Mar del Plata está infectada de ellas”.

Mayo afirmó que las bolsas de los supermercados no son biodegradables y puso como ejemplo lo que sucede en Europa. “Te cobran 20 centavos una bolsa de papel y un euro una de nylon y si el cliente lleva su bolsa le hacen un descuento en las compras. Copiemos las cosas nuevas y que vuelvan a la bolsa de red y los supermercadistas colaboren”, agregó.

Fuente: http://puntonoticias.com/noticias_de_mar_del_plata.asp?codigo=10695

sábado, 2 de agosto de 2008

Agotamiento y destrucción de los recursos naturales























El agotamiento de muchos recursos vitales para nuestra especie –a consecuencia de su dilapidación o de su destrucción, fruto de comportamientos consciente o inconscientemente depredadores orientados por la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo- constituye uno de los más preocupantes problemas de la actual situación de emergencia planetaria (Brown, 1998; Folch, 1998).

Conviene comenzar reflexionado acerca del significado de “recurso”, definido en los diccionarios como "bien" o "medio de subsistencia", por lo que tan recurso natural puede considerarse un yacimiento mineral explotable o una bolsa de petróleo, como un bosque, o el aire respirable... (Vilches y Gil Pérez, 2003).

De hecho, lo que consideramos recurso ha ido cambiando con el tiempo. El petróleo, por ejemplo, era ya conocido hace miles de años, siempre tuvo las mismas características y propiedades, pero su aparición como recurso energético es muy reciente, cuando la sociedad ha sido capaz de explotarlo técnicamente. Y otro tanto se podría decir de muchos minerales, de recursos de los fondos marinos, de los saltos de agua o de la energía solar, que obviamente siempre han estado ahí.

Por otra parte, la idea de recurso lleva asociada la de limitación, la de algo que es valioso para satisfacer necesidades pero que no está al alcance de todos. Por eso, el agotamiento de los recursos es uno de los problemas que más preocupa socialmente, como se evidenció en la primera Cumbre de la Tierra organizada por Naciones Unidas en Río en 1992.

Se explicó entonces que el consumo de algunos recursos clave superaba en un 25% las posibilidades de recuperación de la Tierra. Y cinco años después, en el llamado Foro de Río + 5, se alertó sobre la aceleración del proceso, de forma que el consumo a escala planetaria superaba ya en un 33% a las posibilidades de recuperación. Según manifestaron en ese foro los expertos: "si fuera posible extender a todos los seres humanos el nivel de consumo de los países desarrollados, sería necesario contar con tres planetas para atender a la demanda global”.

Dicho con otras palabras: nos enfrentamos a un grave problema de agotamiento de recursos esenciales a pesar de que la mayoría de los seres humanos tienen un reducido acceso a los mismos. Un agotamiento de recursos que ha jugado un papel determinante, aunque no exclusivo en el colapso de pasadas civilizaciones y que ahora amenaza con conducir "al colapso de la sociedad mundial en su conjunto" (Diamond, 2006). ¿Y cuáles son los recursos esenciales cuyo agotamiento está planteando problemas?

Resulta obligado, claro está, referirse al agotamiento de los recursos energéticos fósiles, que aparece como uno de los ejemplos más claros. Sin embargo, los comportamientos sociales en nuestros países desarrollados no muestran una real comprensión del problema: seguimos construyendo vehículos que queman alegremente cantidades crecientes de petróleo, sin tener en cuenta, ni las previsiones de su agotamiento, ni tampoco los problemas que provoca su combustión (ver una contaminación sin fronteras) o el hecho de que constituye la materia prima, en ocasiones exclusiva, de multitud de materiales sintéticos (fibras, plásticos, cauchos, medicamentos…). Al quemar petróleo estamos privando a las generaciones futuras de una valiosísima materia prima.

Naturalmente resulta difícil predecir con precisión cuánto tiempo podremos seguir disponiendo de petróleo, carbón o gas natural. La respuesta depende de las reservas estimadas y del ritmo de consumo mundial. Y ambas cosas están sujetas a variaciones: se siguen realizando prospecciones en busca de nuevos yacimientos e incluso se está volviendo a extraer petróleo de yacimientos que hace tiempo fueron abandonados como no rentables. Pero las tendencias son cada vez más claras y ni los más optimistas pueden ignorar que se trata de recursos fósiles no renovables, cuya extracción resulta cada vez más costosa, lo que se traduce en un encarecimiento progresivo del petróleo, que se ha disparado de forma alarmante tras la invasión de Irak.

La evidencia fundamentada de que se está alcanzando el cenit de la producción petrolífera se ha convertido en un motivo de muy seria preocupación, como muestran documentados trabajos en los que se analizan las consecuencias de un “mundo de baja energía” (Ballenilla, 2005).

Pero, desgraciadamente, la situación de emergencia planetaria no es atribuible a un único problema, por muy grave que sea el agotamiento del petróleo. De hecho, algunos temen que no llegue a agotarse lo suficientemente aprisa para poner freno al acelerado cambio climático que está provocando su combustión (Lynas, 2004). Y si seguimos considerando el problema del agotamiento de recursos, para la inmensa mayoría de la población mundial resulta tanto o más grave el proceso de desertización y drástico descenso de los recursos hídricos, un recurso tan sólo aparentemente renovable al que, por su importancia vital, hemos dedicado específicamente uno de los temas de acción clave (Nueva cultura del agua).

Y es preciso referirse a otros muchos recursos que han sufrido una drástica disminución como, por ejemplo, las pesquerías. Alteraciones ecológicas, como las provocadas en la desembocadura de los ríos, a las que no se deja llegar suficiente agua, o la utilización de técnicas como las redes de arrastre, han esquilmado irreversiblemente muchos caladeros. Algunas de las especies comerciales se encuentran por debajo de un 1% respecto a sus existencias de hace unas décadas, con los consiguientes conflictos entre países y comunidades pesqueras: miles de pescadores se han quedado sin trabajo en países como Canadá o España, obligando al desguace de las flotas. Según un reciente estudio (Worm et al., 2006), el conjunto de la fauna marina se encuentra en una situación de auténtico peligro lo que repercutirá en la calidad de vida de la especie humana ya que, entre otras cosas, el mar provee del 50 % del oxígeno que respiramos y constituye un filtro para la contaminación, además de una fuente de alimento esencial. En dicha investigación se señala que el 30 % de las especies marinas que se pescaban ya se ha colapsado, lo que significa que su número total se ha reducido en un 90 % desde 1950 y que, si no se toman medidas urgentes, las especies que en la actualidad capturan las flotas pesqueras entrarán en situación de colapso antes de 2050.

Los problemas y desequilibrios se potencian así mutuamente, poniendo en peligro la supervivencia de la especie humana. Un ejemplo claro de ello lo constituye otro recurso esencial en retroceso: el de la masa forestal. En los últimos 100 años el planeta ha perdido casi la mitad de su superficie forestal. Y, como señalan informes de la FAO (Organización de la Alimentación y la Agricultura, http://www.fao.org/index_es.htm) la Tierra sigue perdiendo de forma neta cada año 11,2 millones de hectáreas de bosques vírgenes. Esto sucede, según informes del Fondo Mundial para la Naturaleza (http://www.wwf.es/), como consecuencia fundamentalmente de su uso como fuente de energía (cerca de 2000 millones de personas en el mundo dependen de la leña como combustible), de la expansión agrícola y ganadera y de la minería y de las actividades de compañías madereras que, a menudo, escapan a todo control. Un informe del gobierno brasileño reconocía en 1999 que el 80% de la madera extraída de la Amazonía se obtenía sin permiso. Y las áreas taladas de bosque tropical en África corresponden a especies que tardan más de doscientos años en crecer.

Esta disminución de los bosques, particularmente grave en el caso de las selvas tropicales, no sólo incrementa el efecto invernadero, al reducirse la absorción del dióxido de carbono (ver cambio climático) sino que, además, agrava el descenso de los recursos hídricos: a medida que la cubierta forestal mengua, aumenta lógicamente la escorrentía de la lluvia, lo que favorece las inundaciones, la erosión del suelo y reduce la cantidad que se filtra en la tierra para recargar los acuíferos.

No olvidemos, por otra parte, que en los bosques vive entre el 50 y el 90 por ciento de todas las especies terrestres, por lo que su retroceso va acompañado de una gravísima pérdida de biodiversidad (Delibes y Delibes, 2005). Y aún hay más problemas derivados de la reducción de la masa forestal: conforme se va facilitando el acceso a los bosques con carreteras para recoger los árboles talados, etc., éstos se hacen más secos y más susceptibles a los incendios, lo que reduce aún más la masa boscosa y ello, a su vez, hace que menos agua de lluvia se filtre en la tierra… y así se abre una espiral realmente infernal: nunca ha habido incendios como los de estos últimos años en las selvas tropicales de Borneo, Java, Sumatra… La tala de árboles para la venta de la madera y la quema de terrenos para prepararlos para la agricultura, unidos a fuegos espontáneos, llegaron a formar una columna de humo que se dispersó más de un millón de km2 y que afectó a 70 millones de personas de ciudades muy alejadas. Y lo mismo ha ocurrido repetidamente en la selva amazónica.

Y ello se relaciona con la pérdida de otro recurso natural: el suelo cultivable, justamente cuando nos encontramos en el momento de aumento de la demanda alimentaria más grande de toda la historia. Se trata de otro ejemplo de vinculación de múltiples problemas. Tenemos, por una parte, la incidencia del crecimiento de las ciudades y del número de carreteras a costa de suelos fértiles (ver urbanización sostenible). Así, desde los años ochenta se pierden en China más de 400000 hectáreas de tierras de labor cada año debido al auge de la construcción y al crecimiento industrial, y lo mismo ocurre con otros países asiáticos, como Corea, Indonesia y Japón, en los que la rápida industrialización devora las tierras agrícolas y, como consecuencia, deben importar más del 70 % de los cereales que consumen.

Por otra parte, las talas e incendios se realizan, supuestamente, para disponer de más suelo cultivable, pero el resultado suele ser una degradación total al cabo de muy poco tiempo: es lo que ocurre en las selvas tropicales. Por ejemplo, los gobiernos brasileños, a principios de la década de los 80, incentivaron la colonización de algunas zonas del bosque tropical, contando con la supuesta fertilidad de un suelo capaz de hacer crecer tan frondosa vegetación. Pero al cabo de poco tiempo de haber talado y quemado grandes extensiones, ese suelo fértil, de muy escaso espesor, había sido arrastrado por las aguas al no contar con la fijación de los árboles; y las extraordinarias cosechas del primer año disminuyeron drásticamente. Pero era ya tarde para rectificar y en esas zonas no se puede seguir cultivando… ni crecerá de nuevo el bosque, contribuyendo así al incremento del efecto invernadero.

Esta deforestación ha continuado en Brasil. A través de observaciones vía satélite se ha podido seguir la expansión de las zonas deforestadas. Cada año se dan cifras que comparan el tamaño de las zonas deforestadas en la Amazonía con el de regiones como Galicia o países como Bélgica, mientras "megaincendios" de extensión semejante prosiguen año tras año, siempre con idénticos resultados de pérdida de suelo por la erosión.

Este fenómeno de la erosión destructiva se ha producido en muchas otras zonas del planeta por el afán de ampliar las superficies cultivadas a tierras marginales. En lo que fue la URSS, la ampliación de los cultivos en las llamadas tierras vírgenes apareció como una gran conquista, pero muchas de esas tierras se han perdido ya debido a la erosión. Un caso paradigmático de desastre ecológico provocado por esa política de ampliación de tierras cultivadas es el que se ha producido en torno al Mar de Aral: se desviaron los ríos que vertían en él para irrigar campos de algodón y el resultado ha sido la desecación de un mar que era navegable. Y lo peor es que el viento ha esparcido la sal del lecho seco por los campos de cultivo, poniendo fin a una prosperidad de apenas dos décadas.

Y no debemos olvidar esos recursos fundamentales –pero a menudo ignorados como recursos porque aparentemente “no cuestan dinero”- que suponen los sumideros (la atmósfera, los mares, el propio suelo) en los que se diluyen y en ocasiones se neutralizan los productos contaminantes fruto de la actividad humana. Y se trata de recursos que estamos también perdiendo: los suelos, los océanos, el aire, están saturándose de sustancias contaminantes. Particularmente grave es el hecho de que los océanos (que contienen unas 50 veces más CO2 disuelto que la atmósfera) y suelos como el permafrost ártico están transformándose, al elevarse la temperatura, de sumideros en fuentes de CO2 y metano, amenazando con un fatal incremento del efecto invernadero (Pearce, 2007).

Una vez más podemos ver la vinculación de los problemas, sin que, desafortunadamente, podamos pensar en encontrar solución, aisladamente, a ninguno de ellos. Pero las soluciones a la situación de emergencia planetaria existen y han sido apuntadas por los mismos expertos que han señalado los problemas (CMMAD, 1988; Mayor Zaragoza, 2000; Brown, 2004): se trata de poner en marcha, conjuntamente, medidas tecnológicas (Tecnologías para la sostenibilidad), cambios de comportamientos y estilos de vida (Educación para la sostenibilidad) y políticas (Gobernanza universal).

No todas son medidas simples, pero es urgente comenzar a aplicarlas, como afirma Brown (2004), con “una movilización como en tiempos de guerra” y prestar la debida atención a las “Pautas para aplicar el principio de precaución a la conservación de la biodiversidad y la gestión de los recursos naturales” (http://www.pprinciple.net/). Todos podemos y debemos aplicar las “3R” (reducir, reutilizar y reciclar) y contribuir a la necesaria toma de decisiones.

Referencias en este resumen

BALLENILLA, F. (2005). La sostenibilidad desde la perspectiva del agotamiento de los combustibles fósiles, un problema socioambiental relevante. Investigación en la Escuela, 55, 73-87.
BROWN, L. R. (1998). El futuro del crecimiento. En Brown, L. R., Flavin, C. y French, H. La situación del mundo 1998. Barcelona: Ed. Icaria.
BROWN, L. (2004). Salvar el planeta. Plan B: Ecología para un mundo en peligro. Barcelona: Paidós.
COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Común. Madrid: Alianza.
DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). La Tierra herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Barcelona: Destino.
DIAMOND, J. (2006). Colapso. Barcelona: Debate
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética. Barcelona: Ed. Ariel.
LYNAS, M. (2004). Marea alta. Noticia de un mundo que se calienta y cómo nos afectan los cambios climáticos. Barcelona: RBA Libros S. A.
MAYOR ZARAGOZA, F. (2000). Un mundo nuevo. Barcelona: UNESCO. Círculo de Lectores.
PEARCE, F. (2007). La última generación. Benasque: Barrabes
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulo 3.
WORM, B., BARBIER, E. B., BEAUMONT, N., DUFFY, J. E., FOLKE, C., HALPERN, B. S., JACKSON, J. B. C., LOTZE, H. K., MICHELI, F., PALUMBI, S. R., SALA, E., SELKOE, K., STACHOWICZ, J. J., y WATSON, R. (2006). Impacts of biodiversity loss on ocean ecosystem services, Science, 314, 787-790.

Cita recomendada

VILCHES, A., GIL PÉREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACÍAS, O. (2007). «Agotamiento y destrucción de los recursos naturales» [artículo en línea]. OEI. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].




Algunos enlaces de interés

Agencia Europea del Medio Ambiente, Informes sobre el Agua en Europa
Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
FAO (Organización de la Alimentación y la Agricultura):
Fondo Mundial para la Naturaleza
Fundación Nueva Cultura del Agua
Naciones Unidas, Agenda 21
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (España), Pesquerías
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (España), suelo cultivable:
Ministerio de Medio Ambiente (España)
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (España), Sector energético:
Observatorio de la Sostenibilidad de España
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos
Naciones Unidas, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Recursos Naturales e Infraestructuras

Este espacio irá incorporando materiales, documentos, enlaces, foros y otras informaciones de interés. Les invitamos a remitir sus aportaciones que serán entregados al Comité Académico para su valoración.

Remitir aportaciones: decada@oei.es

lunes, 14 de julio de 2008

5º Congreso mundial de educación ambiental

Los invitamos cordialmente a presentar sus propuestas de ponencias al 5° Congreso mundial de educación ambiental, que tendrá lugar del 10 al 14 de mayo de 2009 en el Palacio de congresos de Montreal.

Este evento podría llegar a ser uno de los más importantes encuentros internacionales de educación ambiental. La movilización en torno a la organización de este 5° Congreso mundial muestra ya un entusiasmo notable.

El 5º Congreso mundial de educación ambiental lanza una invitación a contribuir en la búsqueda de modos adecuados para vivir en la Tierra, este hogar común que compartimos seres humanos y otros seres vivos.

La complejidad de los problemas ambientales actuales, su globalidad y la controversia que éstos provocan requieren que sean abordados a partir de un enfoque que integre las perspectivas ambientales y sociales. Sólo de este modo se podrá hacer frente a los graves problemas que representan los cambios climáticos, el deterioro de los ecosistemas, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la acumulación de desechos, entre otros, que se producen al mismo tiempo que se agudizan las problemáticas sociales como la inequidad, la discriminación, la pobreza, la violencia y la guerra, entre otros males actuales.

Hoy más que nunca, la educación ambiental es llamada a jugar un papel preponderante para contribuir al desarrollo de una ciudadanía informada, reflexiva, crítica y competente, comprometida con los cambios sociales y políticos por una sociedad eco-responsable y una Tierra más sana, digna, justa y solidaria.

El congreso ofrecerá a profesores, investigadores, estudiantes, maestros, animadores, intérpretes, artistas, líderes, responsables de programas, consultores, periodistas y a todos múltiples actores de la educación ambiental, un espacio para continuar abriendo caminos de compromiso para aprender a vivir mejor en nuestras escuelas, organismos e instituciones, en nuestros barrios, pueblos, ciudades y regiones hacia formas más apropiadas de vivir juntos en la Tierra.

¡ Los acogeremos en plena primavera, en el corazón mismo de la ciudad de Montreal, entre montaña y río ! ¡Los esperamos en el mes de mayo de 2009 !

El Comité Directivo del Congreso

Áreas temáticas

La educación ambiental y ...

las relaciones entre ecología y economía: el desafío de la sustentabilidad
la equidad socio-ecológica
la salud ambiental
los retos urbanos
la ecologización de las instituciones de educación superior
la escuela en el corazón de su comunidad
la educación socio-comunitaria
la interpretación del patrimonio
el saber y las prácticas indígenas
la ética, la filosofía ambiental y las visiones del mundo
el arte: imaginación, creatividad y sentido
la identidad ecológica

Fechas límite

Para las propuestas de comunicación: 30 de Septiembre de 2008
Para la inscripción de los ponentes: 1o de Febrero de 2009

Tipos de comunicación

Comunicación

Ponencia
Una presentación de 12 minutos permitirá que el autor (autora o autores) presente las grandes líneas de una investigación, de una reflexión o de un proyecto de intervención educativa. Se agruparán cinco presentaciones por subtema en una sesión de 90 minutos. Un período de discusión colectiva seguirá a las presentaciones. Nota: Un equipo de proyección electrónica estará a disposición de los exponentes (power point).

Cartel
El cartel permitirá presentar la síntesis de un proyecto de investigación o de una intervención educativa. Los carteles serán agrupados por temas y subtemas en una gran sala de exposición, accesible durante el congreso. El programa contempla además dos momentos específicos - el lunes y el martes de 17 a 19 h - para la presentación de los carteles por parte de sus autores y para la interacción con los participantes del congreso. Nota: Las indicaciones referentes al formato de los carteles se comunicarán a los participantes en el momento de la aceptación de las propuestas.

Comunicación en « mesa redonda »
Este tipo de actividad permite intercambiar con los autores durante 40 minutos. En una gran sala, cada autor (o autora o equipo de autores) recibirá a otros participantes en torno a una mesa redonda identificada por una bandera. El o la ponente expondrá brevemente la investigación o proyecto en cuestión. Posteriormente a esto, se prevé un período de interacción para que los participantes discutan con los autores. Un sistema de rotación (cada 40 minutos) permitirá que diversos autores participen en « mesas redondas», exponiendo e intercambiando con los otros congresistas. Nota: No habrá apoyo electrónico para estas presentaciones.

Taller

Los talleres son de una duración de 90 minutos y serán animados por un equipo responsable del contenido y de la dinámica de esta actividad. Se invitará a los participantes a explorar colectivamente un tema o una problemática particular, a contribuir a un proyecto colectivo, a experimentar una propuesta pedagógica o a efectuar otros tipos de actividad colectiva. En primer lugar se presentará brevemente la problemática y los objetivos y luego se consagrará la mayor parte de la sesión a la interacción, de modo que los participantes puedan aportar su contribución y entablar la discusión. Nota: El congreso acogerá solamente un número limitado de talleres.

Foro de las ONG

El Congreso ofrece a las ONG (organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro) que estén comprometidas en la educación ambiental una plataforma donde cada organización pueda presentar sus proyectos, sus logros, sus actividades, su material pedagógico, etc. Esta actividad será complementaria con el salón de expositores.

Formulario de comunicación

Es con gran interés que el 5° Congreso mundial de educación ambiental recibirá su propuesta de comunicación. Encontrará a continuación las instrucciones para enviar su propuesta.

Cada participante puede presentar un máximo de dos propuestas. El Comité responsable de la programación aceptará eventualmente una segunda propuesta sólo si se confirma una disponibilidad suficiente en el programa.

El Comité responsable de la programación evaluará cada propuesta e identificará el tipo de comunicación más apropiado.

La inscripción al congreso es obligatoria para que las propuestas sean integradas en el programa.

Información en: http://www.5weec.uqam.ca/ES/

jueves, 10 de julio de 2008

España es el país europeo con más certificados de calidad ambiental, con 11.125 sellos ISO 14001

ZARAGOZA, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las empresas e instituciones españolas ocupan el primer puesto en el ranking europeo y el tercero en el ámbito internacional en certificados de calidad de gestión medioambiental ambiental ISO 14001 con más de 11.125 sellos, según datos de la Organización Internacional de Normalización (ISO) facilitados en la I Cumbre de la Sostenibilidad organizada por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), celebrada hoy en la Exposición Internacional Zaragoza 2008.

De esta manera, España se sitúa por encima de países como Italia (9.825 sellos); Reino Unido (6.070) o Alemania,(5.415), lo que pone de relieve la apuesta española por el medio ambiente. En todo el mundo, hay más de 130.000 certificados de la norma 'estrella', que verifica el compromiso con el entorno natural.

En el caso de AENOR, los sellos ISO 14001 de gestión medioambiental emitidos se han incrementado hasta los 4.830 a 31 de mayo de 2008, lo que supone un crecimiento del 16,27 por ciento respecto al mismo período de 2007.

Representantes de diferentes empresas españolas han asistido hoy a la Exposición de Zaragoza a las jornadas de Cajalón en las que, además de analizar la situación actual de las empresas en este campo, se han debatido temas como la nueva Ley Medioambiental.

El encuentro ha sido clausurado por el consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Alfredo Boné, y por el presidente de AENOR, Manuel López Cachero.

AENOR emite también otros certificados específicos, como el de gestión forestal sostenible, eficiencia energética, verificación de compensación de CO2, informes de reducción de emisiones dentro del Plan Nacional de Asignación o la verificación de proyectos dentro del Protocolo de Kioto.

domingo, 8 de junio de 2008

Planeta con pronóstico reservado


Punto de vista
Planeta con pronóstico reservado

Por Ignacio Arana Araya


LANACION.com | Enfoques | Domingo 8 de junio de 2008

miércoles, 30 de abril de 2008

Desde 2009, en Bouwer no se quemarán patógenos

Es uno de los cambios introducidos en los pliegos de la basura.
La comisión especial que estudia los pliegos para la licitación del servicio de recolección y tratamiento de la basura comenzó ayer a introducir algunos cambios sugeridos en la audiencia pública realizada tras la aprobación en primera lectura del proyecto.

Pese a que el dictamen será emitido el lunes próximo, ayer se informó que el principal cambio hasta el momento es la eliminación del sistema de incineración de residuos patógenos. El horno pirolítico –uno de los principales factores de riesgo de Potrero del Estado– deberá dejar de funcionar cuando comiencen a prestar servicios las nuevas prestatarias. Se trata de un reclamo de los habitantes de Bouwer y de varias entidades ecologistas, entre ellas el Foro Ambiental.

Ese sistema será reemplazado por otro denominado autoclave. Según lo informado por el biólogo Federico Kopta, se trata de una tecnología que mediante un tratamiento a alta presión y alta temperatura garantiza la eliminación de toda materia orgánica y la total esterilización de los materiales patógenos, que luego pueden ser enterrados como residuos comunes.

Otro de los cambios, sugerido por organizaciones sociales y cooperativas de carreros, será el reconocimiento explícito de que los futuros centros verdes –espacios para el reciclaje de la basura inorgánica– serán administrados por “empresas de economía social”.

El dictamen ingresará el martes próximo y los pliegos serían votados en segunda lectura en una sesión especial que podría realizarse el viernes 16 de mayo. Se estima que en junio se abre la licitación.

lunes, 21 de abril de 2008

Líneas Estratégicas para el fortalecimiento de la Gestión Ambiental Urbana

Los lineamientos presentados a continuación parten de la experiencia del BID en las áreas de fortalecimiento y desarrollo institucional para la gestión municipal en diversos países de Latinoamérica. Los lineamientos estratégicos están organizados en cuatro áreas transversales que de manera conjunta componen el marco de institucional ambiental: (a) el fortalecimiento del marco legal y normativo, como aspecto esencial conducente a una efectiva descentralización de funciones de gestión ambiental urbana en los municipios y áreas metropolitanas de Latinoamérica; (b) el fortalecimiento de las capacidades técnicas en actividades claves como son la planificación, la administración de servicios municipales, la implementación de instrumentos regulatorios y económicos, y la implementación de sistemas de información ambiental, entre otros; (c) el fortalecimiento de las capacidades financieras, para asegurar fuentes de financiamiento para una gestión urbano-ambiental efectiva y (d) el fortalecimiento de la participación pública, para asegurar que el conjunto de actores de la sociedad civil y el sector privado sean integrados en el proceso de diseño y ejecución de políticas y programas de gestión urbano ambiental.

* Capacidades Legales y Normativas (Capacidades para el diseño de políticas y ejecución de regulaciones): El fortalecimiento del marco legal y normativo de los gobiernos municipales en función de la gestión ambiental urbana es fundamental en el contexto de la descentralización que se ha dado en la mayor parte de Latinoamérica. En este contexto, es fundamental que los gobiernos planeen y promuevan la asignación de funciones, competencias y mecanismos legislativos que empodere a los gobiernos municipales y consolide su autonomía para la toma de decisiones, definición y ejecución de políticas, planes y programas. De igual manera, el fortalecimiento del marco normativo puede crear los mecanismos adecuados que aseguren la transferencia y sostenibilidad de atribuciones y capacidades para que los gobiernos municipales puedan generar recursos propios destinados a la administración, protección y mejora del medio ambiente urbano y los ecosistemas que se interrelacionan con éste.

El fortalecimiento del marco legal y normativo también incluye el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional. En respuesta a los procesos de descentralización y como consecuencia de la complejidad de los problemas ambientales que abarcan múltiples sectores e instancias en los niveles del gobierno, el marco legal puede establecer mecanismos formales que faciliten la toma de decisiones de manera coordinada y cooperativa. La comunicación, intercambio de información y cooperación entre los gobiernos municipales, las instituciones nacionales ambientales y sectoriales, son factores críticos para una gestión ambiental urbana efectiva. Por ejemplo, la legitimidad de las asociaciones municipales o Mancomunidades puede quedar establecida bajo el marco legal ambiental urbano.

Además, es importante resaltar la importancia de integrar demandas y oportunidades para la gestión ambiental urbana vinculadas con las estrategias nacionales de desarrollo, modernización y competitividad, y en particular en aquellos sectores de alta incidencia en la economía urbana local como el turismo, la industria manufacturera, expansión de infraestructura urbana, servicios de salud y educación, entre otros. y educación, entre otros.

* Capacidades Técnicas: El fortalecimiento de las capacidades técnicas de los gobiernos municipales en Latinoamérica, puede enfocarse en áreas como son con la planificación, administración de servicios municipales y gastos, implementación de instrumentos regulatorios y creación de sistemas para el manejo de información ambiental. La planificación y estructuración de programas y planes de acción ambiental constituyen un paso fundamental para una adecuada respuesta en la gestión ambiental urbana. Lo anterior implica que los gobiernos municipales fortalezcan sus capacidades para el diagnóstico ambiental, la sistematización de información, comunicación y consulta a lo largo del proceso de planificación y diseño, la selección adecuada de instrumentos de gestión (regulatorios y de mercado) y un adecuado monitoreo y evaluación de las intervenciones y problemas ambientales urbanos.

Igualmente, el desarrollo de las capacidades técnicas institucionales para la implementación de mecanismos de monitoreo y evaluación del desempeño deben tomar en consideración la capacidad humana, tecnológica y procedimientos para dar seguimiento a las acciones e interpretar los resultados, incluyendo un proceso de retroalimentación para informar a los tomadores de decisiones sobre los resultados. Esto incluye, por ejemplo, el fortalecimiento de las unidades ambientales locales para desarrollar actividades de inspección y verificación de cumplimiento ambiental, en coordinación con autoridades centrales y en el marco de la legislación nacional ambiental y urbana.

* Capacidades Financieras: El fortalecimiento de la capacidad financiera de los gobiernos municipales en la región puede tener como punto de partida el aseguramiento de mecanismos que transfieran asignaciones presupuestales, atribuciones y recursos (tanto en etapas de planificación, ejecución y evaluación) para la gestión ambiental urbana. Asimismo, los gobiernos locales pueden impulsar la generación de ingresos propios para la gestión ambiental y proveer acceso a recursos (préstamos y cooperaciones técnicas) para el fortalecimiento de las capacidades financieras de sus municipios. Lo anterior implica que los gobiernos municipales se preparen para aumentar su capacidad recaudatoria a través mecanismos legales, instrumentos tecnológicos y definiciones administrativas que hagan más eficiente la recolección y cobro de tarifas, la aplicación de impuestos locales y otros ingresos (vía permisos, licencias. etc.) que podrían significar la fuente principal de fondos para actividades de gestión ambiental en el municipio.

* Capacidades para promover la Participación Pública y el Acceso a la Información Ambiental: El fortalecimiento de la participación pública, incluyendo la sociedad civil y el sector privado, es una área crítica de intervención en la gestión ambiental urbana. En este sentido los gobiernos municipales pueden liderar y facilitar procesos participativos y consultivos que incorporen a los actores afectados e interesados en la definición de prioridades, planes y políticas ambientales al nivel urbano a través de mecanismos para la planificación estratégica participativa. Este aspecto es prioritario dado que los procesos participativos y la divulgación de información oportuna permiten discusiones informadas sobre las prioridades, indicadores y metas en la formulación de políticas, planes y programas municipales.
Fuente: http://grupobid.org/sds/env/site_7027_s.htm

miércoles, 27 de febrero de 2008

República Argentina: impacto social, ambiental y productivo de la expansión sojera

El sustancial aumento de la producción agrícola argentina con imposición del monocultivo de la soja, va unido a un creciente deterioro ambiental y a una fuerte concentración económica y exclusión social. El costo de la subvaluación y sobreexplotación de los recursos naturales -que debería incluirse en la contabilidad macro y microeconómica- pone en duda la eficiencia y sostenibilidad del modelo de producción agrícola "moderno", tanto nacional como internacional

Presentación

El artículo plantea consideraciones generales sobre el neoliberalismo en su práctica y, en el caso particular de análisis, el tema se refiere a las consecuencias sociales, ambientales y productivas por la expansión del cultivo de la soja en Argentina, transformando la agricultura en monocultivo exclusivo de la mencionada oleaginosa. Es preciso aclarar que quien suscribe estas reflexiones lo hace desde las Ciencias Sociales, muy preocupada por el impacto que el compulsivo cambio trajo aparejado. No constituye un estudio técnico a nivel de la agricultura, sino reflexiones para ser difundidas.

En la década de los años 90, los procesos de reconversión económica ligados al aumento del intercambio comercial mundial se extendieron a escala planetaria influyendo sobre la vida social y las estrategias empresarias en diferentes partes del mundo.

Se asiste a la transformación del modelo de producción - distribución, un nuevo rol del Estado que se aleja del modelo tradicional de Estado de Bienestar, una economía abierta a los actores trasnacionales, con nuevo protagonismo del capital privado en la explotación de los recursos naturales, y una "reterritorialización" configurada a partir de nuevas comunicaciones, nuevos marcos regulatorios, e intensos procesos de integración y complementación económica [1]

La nueva dinámica económica muestra un acentuado proceso de apertura, una estrategia nacional ofensiva de primarización de exportaciones, particularmente energéticas, e impone la reconversión de las actividades productivas regionales, a fin de alcanzar niveles de competitividad suficiente para acceder a los mercados, en condiciones de exigencia creciente en precios y calidad en procesos y productos. A partir de ello se impone una profunda alteración en la modalidad empresaria, en las relaciones entre los agentes que conforman los subsistemas económicos regionales, entre concesionarios y usuarios, entre los propios capitales privados de producción y servicios, definiéndose nuevas estrategias de asociación y competencia, y nuevas formas de gestión del trabajo.

Se redefinen los territorios, los espacios de producción e intercambio, los sistemas de transporte, y el sistema de ciudades; se imponen nuevas lógicas en el uso del espacio natural, de los recursos, del territorio. Se intensifica la antropización de los ecosistemas, interfieren nuevas actividades con horizontes productivos diferenciados y en modelos tecnológicos contradictorios, y se instalan nuevos actores en el escenario regional con comportamientos más ligados a la dinámica mundial de los negocios que a la historia regional.

El orden neoliberal que ha sido impuesto, tendrá que enfrentarse a una transformación profunda, ya no urgido por los movimientos sociales, sino por una realidad mucho menos negociable ni susceptible de represión político-militar: la escasez de recursos renovables y el desequilibrio que los mismos conlleva.

Los cambios en la República Argentina

Entre fines del siglo XX y comienzos del XXI, La diversidad de la producción agrícola argentina fue mutando por premisas neoliberales en concepto de rentabilidad entre ellas, la adopción compulsiva del monocultivo de soja transgénica para uso forrajero [2]. El proceso económico actual se basa en una importante ventaja comparativa que hasta ahora ha sido su sostén pero que bajo la intensificación de la agricultura se torna cada vez más insustentable con respecto al ambiente.

A fines de la década del ‘90 Argentina pasa a instalarse junto con Estados Unidos como uno de los primeros países en autorizar la siembra de cultivos genéticamente modificados (en adelante GM), permitiendo el cultivo de la soja Roundup Ready (en adelante RR). Esta variedad de semilla resistente al glifosato (comercializado bajo el nombre de Roundup), es desarrollada por la firma estadounidense Monsanto, que posee patentados sus derechos de propiedad no sólo sobre las semillas RR, sino también sobre su descendencia [3]

A partir de la política de 1991, la desrregulación llevada adelante por la Presidencia Menem y en su ministro de economía Cavallo, el INTA [4], que había desarrollado una correcta política de variedades y cultivares agrícolas durante décadas para las distintas áreas de cultivo argentinos, se vio obligado a entregar su colección de germoplasma a los semilleros multinacionales que se apropiaron desde entonces de los secretos de la producción nacional. A partir de allí el INTA fue poco menos que una figura decorativa, al servicio de Monsanto y las compañías cerealeras, en cuyas manos quedó el control y la exportación de granos al destruirse la Junta Nacional de Granos.

Esta política desregulatoria como expresión de las premisas neoliberales, destruyó la soberanía alimentaria argentina iniciando un proceso que está llegando a su cúspide transformando a nuestro país en una colonia desde el punto de vista alimentario.

De esta manera es en el año 1997 cuando a través de una resolución administrativa de la Secretaria de Agricultura, sin la participación del Congreso Nacional, sin ninguna ley y sin realizar ensayos experimentales previos por parte de los organismos oficiales, se tomaron decisiones sustentadas en los ensayos realizados por las propias empresas interesadas.

Los agricultores argentinos se inclinaron hacia esta tecnología porque aparecía como la solución a los problemas que enfrentaban. Desde 1980 la región agrícola más fértil del territorio nacional, la denominada pampa húmeda, presenta una fuerte erosión del suelo. Según el INTA, alrededor de la mitad de los 5 millones de hectáreas es afectada por el influjo de un notable proceso de erosión que ocasiona la caída de los rendimientos de estas tierras en, por lo menos, un tercio. Para tratar de solucionar este problema, los agricultores empezaron a experimentar con el sistema de “labranza cero” –consistente en la siembra directa de semillas en la tierra, sin necesidad de practicar ninguna otra forma de labranza, encontrándose con el inconveniente de no poder controlar las malas hierbas.

En este escenario la soja RR irrumpe como una solución caída del cielo, ya que esta semilla permitía la puesta en ejercicio del sistema de “labranza cero” eludiendo la acostumbrada necesidad de realizar las cinco o seis aplicaciones de un cóctel de herbicidas, porque ahora el control de las malas hierbas es reducido a sólo dos aplicaciones de glifosato.

La nueva tecnología también se presentaba como una alternativa de bajo costo. De esta manera, mientras los agricultores de Estados Unidos pagaban un sobreprecio de al menos el 35% para cultivar variedades GM, Argentina, al no haber firmado todavía un acuerdo internacional sobre patentes, se limitaba a contribuirle a Monsanto un cargo reducido.

Estos elementos condujeron a que, impulsados por la aparentemente insaciable demanda externa de soja, los agricultores argentinos se volcarán masivamente a su cultivo mediante la aplicación de esta nueva tecnología.

A mediados de los 90 tuvieron lugar dos factores determinantes: por un lado, la fuerte baja en los precios internacionales de los productos argentinos, y por otro, una serie de cambios significativos en las condiciones internas, generadas por la convertibilidad, las privatizaciones y la desregulación total del sector. En tal contexto, los actores económicos más fuertes se valieron del apoyo del Estado y de la ayuda de un eficaz dispositivo comunicacional para marcar el camino hacia el aumento de la producción agropecuaria con especialización en oleaginosas y la exportación de sus derivados. Como siempre, el discurso dominante postuló que este camino no sólo era el único camino posible sino que además era el camino hacia el paraíso.

Esta decisión comportaría cambios en las orientaciones productivas y en la estructura social agraria, con la consecuente desaparición de muchos agricultores. Sin lugar a dudas, hoy podemos constatar que ese nuevo esquema productivo ha traído como consecuencia una tremenda desindustrialización, que responde a una crisis estructural de largo plazo, y ha arrastrado a la economía nacional a una primarización concentrada en muy pocos rubros agroproductivos.

Este proceso fue privando a los agricultores de semillas de germoplasma nacional estabilizados por las condiciones ecológicas de nuestras regiones, llegándose al extremo actual donde han desaparecido cultivares y variedades de trigo pan, trigo candeal, maíz, arveja, lenteja, tomate, sorgo, lino, girasol, papa, batata, etc., sembradas durante décadas y desarrolladas en el país por el INTA o la Secretaría de Agricultura en otros tiempos, transformando al antiguo granero del mundo en una peligrosa republiqueta sojera.

Con respecto a la soja tradicional (no transgénica) la que venía expandiéndose en forma continuada desde mediados de los sesenta, es a partir de 1994, con la autorización de la autoridad agropecuaria para el cultivo de la Soja RR (soja transgénica con agregado de genes para Resistencia al herbicida Round-up), que el cultivo de soja crece exponencialmente llegando a ocupar más de la mitad de la producción total de granos argentinos.

La agricultura transgénica

Si bien la transgenia es un grave problema en sí, lo más grave del cultivo de la soja RR, es su sistema de cultivo y la poco conocida acción del monocultivo continuado de soja sobre la fertilidad y la estructura de los suelos donde se la cultiva.

El sistema de cultivo de la soja RR, el cual la hace 'tan rentable' en los términos de agricultura minera e inmediatista a que son tan afines las voces oficiosas agropecuarias, se basa en su resistencia al herbicida Round-up (Glifosato). Esto permite que la soja RR pueda crecer bajo las pulverizaciones de Round-up, de tal forma que esta soja es implantada mediante un sistema denominado siembra directa. Es decir no se rotura el suelo, sino que sobre los rastrojos del cultivo anterior, previa aplicación de herbicida, se siembra soja RR, mediante un equipo de siembra de alta potencia apto para sembrar sin roturar. A posteriori se aplica Round-up más los plaguicidas necesarios en sucesivas aplicaciones mediante fumigaciones aéreas o con equipos especiales.

Transcurrida más de una década, la situación ha producido una desertificación biológica de los suelos argentinos, parecería que se está desarrollando un inmenso proceso de devastación, erosión y desertificación estructural de los suelos sometidos al sistema de siembra directa y cultivo de soja RR.

La no roturación del suelo, que pudo ser vista en un principio como una práctica benéfica, terminó -en el marco de este sistema y del ecosistema de los suelos que afecta- produciendo compactación, acumulación excesiva de residuos orgánicos que no pueden ser mineralizados, disminución de la temperatura del suelo (lo cual trae aparejado la disminución de la fijación de nitrógeno por la soja y por ende la necesidad de fertilizarla con Nitrógeno). También produce modificaciones en la microflora y microfauna del suelo el uso continuo de herbicida destruye la vida bacteriana del suelo permitiendo la proliferación de hongos que modifican la química de la mineralización de la materia orgánica, destruyendo la fertilidad natural de nuestros suelos [5]

La macrofauna del ecosistema de cultivo es brutalmente afectado por este sistema de contaminación química continua del suelo: las gaviotas y otras aves desaparecen por la ausencia de roturación, lo mismo que las liebres por envenenamiento y ausencia de rastrojo verde, las perdices ponen huevos estériles, las lombrices (de fundamental acción benéfica para el suelo) son destruidas por el uso masivo de agroquímicos, habiéndose observado efectos dañinos hasta en ñandúes y siendo de público conocimiento la desaparición masiva de pájaros, cuises, mariposas y otros integrantes habituales del ecosistema en los lugares de aplicación masiva de este sistema de destrucción de los componentes del ecosistema y su transformación en un sustento inerte de una producción minera semiindustrial. Este sistema devasta la biodiversidad del ecosistema agrícola.

Pero el uso continuado de herbicidas e insecticidas, produce también la aparición de súper-malezas resistentes a dicho herbicida, lo cual obliga a aumentar las dosis del mismo y cuando esto ya no es posible, a utilizar otros herbicidas como 2-4-D, Atrazina, Paraquat, Diquat y otros productos, los cuales son mayoritariamente cancerígenos, altamente tóxicos y contaminantes del suelo y las napas de agua.

El cultivo de la soja RR se difunde masivamente pues es susbsidiada de hecho por las políticas generadas desde el poder económico dominante. La alta tasa de rentabilidad bruta de la soja RR, está vinculada al altísimo precio del gas oil, desde que la empresa Repsol decidió no producirlo más en el país sino importarlo, lo cual encarece cualquier cultivo que pudiendo competir con la soja, no se realice por siembra directa. El alto costo de la maquinaria para hacer siembra directa obliga a trabajar en grandes extensiones de tierra obligando a la concentración de la tierra, ya fuera por venta, arriendo o abandono. Pero implicando siempre el desarrollo de un sistema de producción sin agricultores.

El otro elemento es el bajo costo relativo del Round-up en el mercado de herbicidas, teniendo en cuenta que el propio Monsanto realiza ventas en negro para abaratarlo y que ahora hay un Round up de origen chino más barato que el de Monsanto. Cabe señalar que en los EE.UU., lugar de origen de la soja RR, la misma ocupa solo el 40% de la producción de soja y que el Estado regula su expansión mediante el precio del herbicida y de la semilla.

En función del futuro

La vertiginosa expansión de los monocultivos de soja transgénica se han producido como resultado de una conjunción de factores favorables que pueden dejar de operar o revertirse, porque

* Deberíamos relativizar el éxito de la soja y de su viabilidad futura porque este cultivo está avanzando sobre los mejores suelos, donde hay menos riesgo; es dudoso que convenga extender su frontera a zonas más secas porque los riesgos aumentan al avanzar sobre ambientes más frágiles.

* En la región del Litoral (este del país) se ha detectado la presencia de la roya de la soja, que ya ha causado seria reducción en el rendimiento en cultivos de Brasil.

* En 10 años, la superficie plantada de soja decrecerá, se estima que el techo al que llegará su frontera es de 15.000.000 ha.

* Otro factor a tener en cuenta son los límites del mercado porque la soja tiene en este momento un precio internacional excepcional, se estima que el precio futuro de este grano estará un 40 ó 50% por debajo del actual. La razón es que a mayor producción de soja, aumenta la oferta y su precio mengua.

* En los sistemas agropecuarios, la relación tecnología-producción tiene umbrales, es decir que al inicio de uno de ellos, una introducción de tecnología provoca una aumento sustancial de la producción pero, a partir de este punto, los incrementos tecnológicos no causan un efecto relevante hasta que se da otro umbral.

* El tema del monocultivo es cuestionado teniendo en cuenta los problemas de recaudaciones y de mercados, pero se continúan ignorando las consecuencias sociales y ambientales que acarrea.

Para documentar lo que se esta describiendo, se muestra comparativamente el resultado del censo agropecuario de 1988 y de 2002, [6]

Entre el Censo Nacional Agropecuario (CNA) de 1988 y el de 2002, transcurrieron catorce años con insuficiente información estadística para el sector agropecuario argentino. Comparando los resultados provistos por el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). La cantidad de explotaciones agropecuarias (EAP) se redujo un 24,5 %, es decir, existen hoy 103.405 EAP menos que en 1988; registrándose a su vez un aumento del 27,8 % en la superficie media de las EAP, pasando de 421 has. en 1988 a 538 has. en 2002.

Con respecto al stock ganadero se puede observar que si bien las cabezas de ganado bovino se mantienen estables entre censos, un dato interesante lo arroja la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) entre 1994 y 2000. En la ENA 1994 se calculaban 53.156.954 cabezas de ganado, mientras que la ENA 2000 registra 48.674.400, es decir, hubo una variación negativa de 4.482.554 cabezas de ganado.

La superficie total de las EAP en 2002 es de 171 millones de hectáreas, observándose en la variación intercensal una merma de 6 millones de hectáreas, a la par de dicho proceso se produce un aumento del 5,2% de la superficie implantada en primera ocupación, lo cual implica una mayor superficie destinada a la agricultura.

La expansión de la soja en Argentina permite entender de modo más profundo las transformaciones del agro. El primer dato importante, según el censo agropecuario, es el crecimiento del área sembrada en el país con oleaginosas (soja y girasol): se pasó de 5.430.710 a 9.018.447 de hectáreas, es decir, un crecimiento del orden del 66%. Si hacemos un corte por región, el crecimiento es variable, pero en todos los casos espectacular: un 60% para la región pampeana, un 86% para la región del Nordeste Argentino –NEA-, y un 138% para la región del Nordoeste Argentino – NOA-.

El crecimiento del cultivo de soja es aun más sorprendente si se toman, ya no las mediciones del censo, sino las mediciones de la Dirección de Coordinación de Delegaciones de la SAGPyA de la Nación [7]. Según este organismo la superficie sembrada con soja se amplió, pasando de 1,9 millones de hectáreas en la campaña 1980/81 a 11.639.240 de hectáreas en el año 2002, representando así casi un tercio de la superficie total implantada en el país en el mismo año (32.422.707 hectáreas). Esto implicaría un crecimiento de la superficie en relación a 1988 del 163,7%. Mientras que por el contrario, en base a los datos de esta misma fuente, los otros cultivos no sólo han descendido en superficie cultivada (salvo excepciones), sino que suman una cantidad muy menor de área sembrada: trigo con 7.108.900 hectáreas, maíz con 3.064.276 de hectáreas, girasol con 2.050.365 de hectáreas, arroz con 126.519 hectáreas, entre otros.

A partir de la aparición en escena de la soja transgénica, todos los cultivos disminuyen su superficie cultivada de modo considerable. El arroz es lo que porcentualmente más ha descendido en superficie cultivada, un 44,1% menos, le sigue el girasol, que bajo su área sembrada en un 34,2%, luego viene el maíz que perdió un 26,2% de superficie cultivada. En el caso del trigo, cabe aclarar que el porcentaje de pérdida de superficie no es particularmente significativo (3,5% menos), pues su fluctuación en el período es muy alta, siendo el año de 2002 puntualmente un año de baja. En este sentido deberíamos decir que la incorporación del cultivo de soja transgénica no ha influido en el caso del trigo, lo que sucede es que el trigo y la soja son dos cultivos que se combinan en la secuencia soja/trigo [8].

Mientras la soja avanza en casi todas las provincias donde se la está cultivando, las cabezas de ganado disminuyen y los demás cultivos se “achican”. La diversidad de producciones (algodón, lentejas, caña de azúcar, leche, carne, arroz, etc.) que abastecían al país se redujeron frente a la uniformidad de la soja de exportación, generando un "inexplicable" desabastecimiento y aumento de la canasta básica argentina. Desde la devaluación del año 2002, la canasta básica alimentaria (CBA) aumentó un 73%, siendo que sólo 4 de los 23 productos que la constituyen explican casi la totalidad del aumento: la leche, la carne, el queso y el pan.

La asociación entre soja RR y siembra directa que facilitó la ampliación de la frontera agrícola, avanzando sobre zonas marginales y montes nativos, explica en gran medida el avance de dicho cultivo en la región extrapampeana. Un trabajo elaborado por la Dirección de Agricultura de la SAGPyA sostiene en sus conclusiones: “A partir del comportamiento del cultivo en ambas regiones (pampeana y extrapampeana), se concluye que la soja ha desplazado a otros cultivos (efecto sustitución) y, a su vez se ha difundido a zonas antaño consideradas marginales desde el punto de vista agroecológico con buenos resultados gracias, justamente a la asociación soja transgénica + siembra directa.” [9].

Cuadro I: avance del área sembrada entre la campaña 96/97 y la 01/02, por los cultivos más importantes (en hectáreas).
Arroz Maíz Girasol Trigo Soja
1996/97 226.573 4.153.400 3.119.750 7.366.850 6.669.500
2001/02 126.519 3.064.276 2.050.365 7.108.900 11.639.240
diferencia porcentual (44,1%) (26,2%) (34,2%) (3,5%) 74,5%

Fuente: elaboración propia con datos de la SAGPyA.

Esta gran transformación que señalamos como producto de la irrupción de la soja transgénica, que sustentamos a partir de los datos censales y que admiten suplementos periodísticos del sector, se ha dado generalmente a expensas de otros cultivos. Pero también sobre otras actividades agropecuarias, como los tambos, la ganadería, cultivos industriales, etc. Cuando no sobre la ampliación de la frontera agropecuaria avanzando sobre montes nativos (como en el caso de las provincias del Chaco, Santiago del Estero y Salta).

Actualmente, 80 por ciento de las tierras aptas para agricultura tienen soja, y cuando comenzó a advertirse que la zona se saturaba se inició la expansión de la frontera hacia otras áreas de las provincias involucradas y a nuevas provincias como (las nororientales) Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Entre Ríos [10]. Paradójicamente, el área sembrada crece a medida que cae el precio internacional de la soja, una crisis que comenzó en los (años) 90 en el sudeste asiático se va resolviendo así con una mayor expansión del cultivo.

El Censo Nacional Agropecuario (CNA) 2002, presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), arrojó como resultado que las políticas implementadas en los años 90 condujeron a una fuerte concentración de la tierra y a una disminución de la diversidad productiva. Dos claros fenómenos que amenazan la soberanía y la seguridad alimentaria del país. Según el CNA la superficie media por explotación en el 2002 era de 538 hectáreas, superficie que en 1988 era de 470 hectáreas. Mientras que en Estados Unidos esta superficie es de 200 hectáreas y en Europa es sólo de 50 hectáreas. En el país del norte son contadas las excepciones de los “ranchos” que poseen 2.000 hectáreas, en Argentina los “megaempresarios” agropecuarios poseen extensiones de hasta 350.000 hectáreas.

Como punto de tensión, en medio de una importante puja de intereses por parte de las corporaciones, el campo argentino se enfrenta a una creciente concentración económica y a una fuerte exclusión de trabajadores que deriva en éxodo rural. El proceso de tecnificación en la producción en la historia del capitalismo siempre trajo como consecuencia la reducción de mano de obra. En este caso, el contexto socio-económico argentino configura un escenario donde la emigración del campo a la ciudad se presenta como un nuevo elemento constitutivo del desarrollo de la marginalización social. Los emigrados del campo conforman los nuevos e inmensos cinturones de pobreza urbana, que descubrieron en la ciudad, de manera abrupta y simultanea, tanto el festival de las importaciones baratas como el creciente desempleo producido por el cierre masivo de las empresas industriales. Para vislumbrar la magnitud del fenómeno emigratorio basta con comparar dos situaciones a partir de los datos brindados por los Censos. Por un lado, “en 1991 se determinó que vivían en zonas rurales 4.27 millones de habitantes; o sea, el 13.1% de todo el país”. Por otro lado, los datos del censo realizado en 2001 marcan un notable descenso: la población rural ahora es de sólo 2.6 millones, es decir que representa el 7.2% de la población argentina .

A su vez, los pequeños y medianos productores agropecuarios desaparecen, aumentando los índices de pobreza y desocupación del país. Vemos que la desocupación rural y de las pequeñas ciudades del interior aumentó, debido a la desaparición de los cultivos regionales y al ahorro de mano de obra que significa la producción sojera. El campo queda despoblado, y las ciudades empobrecidas y hambreadas. De este modo, decimos que el crecimiento del cultivo de la soja se ha dado, a la par que disminuye en un 24% la cantidad de productores en el país -sobre todo los pequeños-, y que el fantasma del desabastecimiento alimentario ronda el país.

Este proceso de transformación social, presentado como mera adopción tecnológica, comporta importantes consecuencias tanto al interior del sector agropecuario como también en la sociedad argentina. Los pequeños y medianos productores, que anteriormente solventaban un buen nivel de vida con la rotación productiva de sus hectáreas y hasta generaban puestos de trabajo para terceros, no pudieron ingresar al modelo sojero. La desaparición de esta franja de productores que consumía y operaba en el lugar, derivó en consecuencias nefastas para los poblados y ciudades intermedias, que están rodeadas de campo y que vivían de sus actividades intermedias (talleres mecánicos, pequeños comercios de insumos agropecuarios, aseguradoras, cooperativas, etc.). Este fenómeno se puede constatar con la observación del deterioro económico-social de los pueblos y pequeñas ciudades del interior.

El crónico déficit de red caminera, electrificación rural, centros educacionales y de salud, entre otros, coadyuvaron a la disminución del número de explotaciones agropecuarias. Los Censos Nacionales Agropecuarios muestran que entre los años 1988 y 2002 en nuestro país desaparecieron 103.405 explotaciones (24.5 %) y la superficie promedio de las unidades productivas se elevó de 421 a 538 hectáreas. Así se generaron condiciones que facilitaron modelos productivos en torno del cultivo de la soja.

En las zonas lecheras la expansión de la soja a costa de la superficie dedicada a esa producción también perjudicó a trabajadores rurales y comercios relacionados con servicios a la ganadería tambera produciendo caídas en la demanda de mano de obra especializada. En este sentido es necesario no perder de vista aspectos importantes como el riesgo al autoabastecimiento alimentario [11].

El desplazamiento de algunas producciones supone pérdidas importantes de capital, como en el caso de los tambos y las desmotadoras de algodón. Las industrias hilanderas que aún subsisten se ven obligadas a importar fibra de algodón de países vecinos para funcionar y responder a la rápida reactivación que el sector hilandero ha vivido en los últimos dieciocho meses; en el fondo esto presupone importar "salarios".

Este modelo de producción agrícola sienta sus bases en el incremento de la productividad a partir de la incorporación de nuevas tecnologías. De este modo, la reducción de mano de obra no es la única, ni la más grave consecuencia. La llamada eficiencia productiva se sustenta en el relevante “subsidio natural” que le ofrece la pampa húmeda, dotada de una incomparable fertilidad. La sobreexplotación de este recurso se inscribe en un proceso análogo al de la explotación minera y, en consecuencia, puede agotarse dentro de pocos años. La degradación de este factor incluye problemas de erosión, pérdida de fertilidad y estructura del suelo, salinización, exportación de nutrientes, alcalinización, encostramiento, impactos sobre la biodiversidad, afectación del acuífero, y problemas de inundaciones.

Es urgente reconocer el valor de los nutrientes de los suelos argentinos e impedir su extracción gratuita por medio de la aplicación de instrumentos de regulación y de control sustentable. Con esta operación se lograría la protección y el reconocimiento del ambiente, materializando la valoración en el desembolso porcentual de la renta específica correspondiente que se genera.

No debemos olvidar que la ubicación de Argentina junto a Estados Unidos como los máximos productores de soja trangénica, cambió cualitativamente la composición de su producción agropecuaria. Argentina era uno de los mayores productores de alimento del mundo, particularmente de trigo y carne. La economía de la soja provocó que cerca de 150.000 agricultores dejaran el campo, y esto se traduce en la fuerte caída de la producción de insumos vitales como la leche, el arroz, maíz, papas, lentejas, etc..

Las transnacionales de las semillas --Cargill, Nidera, Monsanto-- nos convirtieron en un país productor de soja transgénica y exportador de forrajes. En paralelo, advertimos enormes carencias alimentarias en la población.

Cerca de 12 millones de hectáreas de soja transgénica --en un total de 26 millones de hectáreas con otros cultivos--, regados con más de 100 millones de litros anuales de herbicida producen enormes cantidades de suelo carente de toda vida microbiana que no retienen el agua.

La convergencia de determinados factores como los volúmenes crecientes de la producción, los recursos fiscales originados en las retenciones, la estabilización del valor de la divisa, a la par de buenos márgenes de rentabilidad para los agricultores, hace que la soja haya sido el motor para la recuperación de amplios sectores industriales y comerciales. Las ventas de maquinaria agrícola ya han crecido cerca del 80% respecto del año 2002, y las de vehículos "pick up" representan ahora el 40% del total de operaciones concretadas por las automotrices.

Estos hechos favorecieron la concentración de la tierra, pues naturalmente se busca ampliar la escala para reducir los costos. A su vez, la expansión de la frontera agropecuaria hizo que muchos campesinos con tenencia precaria de la tierra fueran expulsados.

El desplazamiento de algunas producciones supone pérdidas importantes de capital, como en el caso de los tambos y las desmotadoras de algodón. Las industrias hilanderas que aún subsisten se ven obligadas a importar fibra de algodón de países vecinos para funcionar y responder a la rápida reactivación que el sector hilandero ha vivido en los últimos dieciocho meses; en el fondo esto presupone importar "salarios".

El desequilibrio biológico y la posibilidad de nuevas plagas, tales como la "roya de la soja", forman parte de los riesgos de este proceso y de la sostenibilidad de los sistemas en el largo plazo. Este aspecto también puede hacerse extensivo a nuevas plagas insectiles y malezas. Por último, desde el punto de vista comercial, también existen riesgos, por ejemplo la utilización de barreras para-arancelarias.

No debería confundirse crecimiento económico con desarrollo. En numerosas comunidades extrapampeanas existe como consecuencia de la sojificación una gran expansión económica, pero esto se da generalmente en manos de unos pocos, considerados "grandes" y que sistemáticamente trasladan los recursos generados hacia fuera de la región donde se originan; en consecuencia la calidad de vida –indicador clave en el desarrollo– de los habitantes del lugar no mejora significativamente y las zonas rurales se siguen despoblando. Las actividades productivas desplazadas tenían patrones de equidad muy diferente al que actualmente se ha instalado [12].

Pensar en la modernización no sólo es ver lo tecnológico productivo (las semillas, los biocidas, la maquinaria, los fertilizantes, etc.) sino también la organización del sector agropecuario y las capacidades gestionarias de sus actores, con objetivos comunes y logrables. Las innovaciones tecnológicas alcanzan su madurez y llegan a transformarse en "commodities"; la perfecta organización entre los agentes económicos de una cadena de valor en pos de la competitividad que conlleve beneficios para el conjunto es una innovación que no se transforma fácilmente en un commoditie, y de allí que se pueden sostener ventajas competitivas.

Conclusiones

El modelo neoliberal implementado desde la década de 1990, ha puesto en evidencia la incompatibilidad entre los intereses del mercado y el bien común. La disyuntiva política es optar por el mercado o por el país. La situación es inmanejable si el mercado sigue imponiendo las reglas, las cuatro multinacionales que exportan son las que deciden las políticas agropecuarias de este país y el Gobierno mantiene su renunciamiento a construir políticas de Estado en el sector.

Al presente, Argentina es el tercer productor de soja a nivel mundial, el segundo productor de soja transgénica, el primer exportador de aceite y de harina de soja. La expansión de la soja en Argentina ha desplazado otros cultivos como el arroz, el maíz, el girasol y el trigo; y ha trasladado otras actividades hacia áreas marginales [13].

Los monocultivos de soja y el modelo de agroexportación de commodities son un problema de carácter estructural que demanda estrategias integrales en que el Estado debe comprometer un amplio espectro de políticas activas con respecto a:

* Dejar de dar oxígeno a la soja; si la soja fracasa y tenemos trigo, nosotros seguimos comiendo pan y la crisis del mercado de la soja no afecta lo que consumimos.

* Evitar que las multinacionales manejen las políticas productivas.

* Desconcentrar la economía.

* Promover los policultivos y las rotaciones complementarias. En este momento de crisis hay que aportar ideas para que se vuelva al cultivo de especies tales como el alcaucil, la batata, etc.

* Pensar en un mercado interno y salir de la dependencia exclusiva de la exportación. Un ejemplo terrible de esta dependencia es Tucumán, provincia atada a los monocultivos, caña, limón y soja, y que necesita imperiosamente diversificar su producción para dar de comer a la propia población.

* Implementar una política de recolonización del campo incentivada con subsidios.

* Restaurar el tejido social rural conformando redes que unan los asentamientos con los centros urbanos locales. Es imprescindible recuperar el ferrocarril porque constituye un nexo vital que posibilita el transporte de producción a los centros de acopio, si no hay ferrocarril, no hay reinserción posible de la pequeña producción.

* Hay que revertir la concentración de la comercialización y de los insumos en una misma empresa.

* Tomar en consideración la necesidad de ejercer la soberanía alimentaria.

* Introducir en las políticas y en los razonamientos económicos los costos ambientales y sociales que actualmente no se computan, pero que se han ido acumulando aterradoramente en esta última década.

* El Estado debe ocuparse del planeamiento estratégico.

Es evidente que el plan global que se nos impone es el de territorios dedicados a la producción de commodities para la exportación y una masa de población sobrante y mísera mantenida por el asistencialismo o las ONGs en lo que se denomina "economía de la pobreza". Todos los programas de ayuda social implican deuda externa y, además, las experiencias productivas que se promueven con ellos tienen que competir desventajosamente con la producción en gran escala. Esto a simple vista se evidencia que no tiene sentido

El sistema puede estar pensando una alternativa posterior a la catástrofe que se avecina, compensando o poniendo en juego otros territorios, por esta razón también es preciso tener una perspectiva latinoamericana.

Millones de familias se retiran cada año de las zonas rurales y la población en la periferia de las ciudades ha aumentado considerablemente. Los impactos de la expansión de la soya amenaza a la soberanía alimentaria e incluso las familias argentinas han tenido que reemplazar la proteína proveniente de la carne por productos derivados de soya (cambio en la dieta alimentaria). Dado que la soja se ha establecido como cultivo principal, el costo de los precios de los otros alimentos ha incrementado y se ha iniciado la importación masiva de productos que han sido llevados a categorías de alto valor dentro del mercado que a su vez son de difícil acceso para la población.

La problemática de la tenencia y posesión de la tierra de las comunidades campesinas también ha sido una de las causas del proceso de sojización.

Necesitamos instalar un discurso que vincule la soja y el hambre como causa y efecto, enfatizando en la paradoja de que el modelo sojero no remedia el hambre; más aún, la potencia. Hay que volver a producir para la gente.

Los impactos ambientales de la sobreexplotación de recursos agrícolas por la presión agroexportadora son, y seguirán siendo, pagados por las actuales y futuras generaciones.

Resumen

El sustancial aumento de la producción agrícola argentina con imposición del monocultivo de la soja, va unido a un creciente deterioro ambiental y a una fuerte concentración económica y exclusión social. El costo de la subvaluación y sobreexplotación de los recursos naturales -que debería incluirse en la contabilidad macro y microeconómica- pone en duda la eficiencia y sostenibilidad del modelo de producción agrícola "moderno", tanto nacional como internacional. www.ecoportal.net

*Dra. Renee Isabel Mengo - Córdoba, Argentina

Bibliografía

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Rulli, J.: La biotecnología y el modelo rural en los orígenes de la catástrofe argentina. Ecoportal.net
Treber, S.: “El deterioro de la infraestructura social y económica”, en Comercio&Justicia, ed. 12/09/2003.
Teubal, Miguel; Rodríguez, Javier. Agro y Alimentos en la globalización. Una perspectiva crítica., Buenos Aires, La Colmena. 2002

Notas:

[1] Pierre, Bourdieu. "Neoliberalismo: la lucha de todos contra todos" - Nota del Clarín del 13 de abril de 1998, sección Opinión.

[2] Alberto Lapolla . “El monocultivo de soja transgénica: ¿Gran negocio o política de dominación colonial?” publicado por la revista Enfoques Alternativos, Buenos Aires. Octubre de 2003.

[3] Facundo Boccardi, y Rodolfo Boccardi. Soja en Argentina: Cosecha Amarga. En: www.ecoportal.net/content/view/full/66465

[4] INTA. Instituto Nacional de Tecnología Agraria. El avance de la soja en la Argentina y la sostenibilidad de lossistemas agrícolas. Documento Institucional del Consejo del Centro Regional Santa Fe del INTA.Fuente: http://www.tranqueraabierta.com.ar/sostenibilidad.htm

[5] Jorge Lapolla. Op.cit.

[6] III Jornadas interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Agroindustriales, Facultad de Ciencias Económicas (UBA), Noviembre 2003. Fuente: http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/8702

[7] La diferencia entre una y otra medición radica básicamente en dos cuestiones: a) el censo toma solamente las superficies implantadas en primera ocupación, b) el censo no tiene en cuenta las superficies de la explotaciones que tienen su origen en "Avisos C" interprovinciales (“En los casos de productores que no residían en las EAP, se puso en práctica un sistema de intercambio de información por medio de los llamados "Avisos C" y los censistas acordaban los lugares para realizar las entrevistas. Se trata de casos en que los productores fueron censados en otra provincia, y aún no han sido asignados a la provincia en que se encuentra la EAP”).

[8] Cabe aclarar la diferencia entre soja de primera y soja de segunda, la primera se refiere a la soja que se siembra en el mes de agosto y la cosecha se realiza en marzo; mientras que la soja de segunda se siembra en diciembre y se cosecha entre fines de marzo y comienzos de abril.

[9] Dirección de Agricultura, SAGPyA El quinquenio de la soja transgénica, SAGPyA, septiembre de 2002.

[10] Marcela Valente. Agricultura Argentina: El desierto verde. Fuente: Terramérica - EcoPortal.net. 14 de septiembre de 2003.

[11] Walter A. Pengue. Documentos del Foro de la Tierra y la Alimentación, Investigación sobre la transnacionalización de la agricultura y la alimentación, Informe de Argentina. Fuente: http://www.biodiversidadla.org/article/archive/33/

[12] INTA. Op.cit.

[13] RALLT, Red por una América latina libre de transgénicos. Publicado en su Boletín 122.Resumen de un informe técnico sobre la situación de los cultivos transgénicos en Argentina .publicado por el economista agrario CharlesBenbrook . 2003. Fuente: www.ecoportal.net

Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/76391/

sábado, 23 de febrero de 2008

Sólo un tercio de la selva amazónica llegará al siglo XXII


Cambio climático
"Sólo un tercio de la selva amazónica llegará al siglo XXII"

Lo dijo el ecólogo Daniel Nepstad


LANACION.com | Ciencia/Salud | Viernes 22 de febrero de 2008

martes, 12 de febrero de 2008

Subirán hasta el mil por ciento las multas por ataques al ambiente

El Concejo Deliberante analizará una modificación del Código de Faltas. Se intenta que el peso de las sanciones modifique las conductas irregulares.

La Municipalidad de Córdoba promoverá un ajuste de las sanciones económicas contra quienes violen las normas que regulan el cuidado del ambiente, a través de un aumento de las multas que oscilará entre el 200 y el mil por ciento sobre los valores vigentes.

El proyecto fue generado por la Subsecretaría de Ambiente del municipio, y tomará estado parlamentario hoy en una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba.

La idea, según explicó el titular de la mencionada secretaría, Fernando Cámara, es comenzar a darle forma a un paquete de medidas que se oriente al cuidado del medio ambiente, teniendo en cuenta que actualmente son frecuentes las infracciones de todo tipo que se detectan en la ciudad. Desde el traslado de residuos patógenos en condiciones inadecuadas hasta la falta de limpieza de baldíos, poda de árboles o arrojo de agua a la calle, el abanico de irregularidades es amplio.

Cámara aludió a un razonamiento que no es nuevo aunque mantiene su vigencia: muchos infractores prefieren pagar la multa por sus valores irrisorios, antes que regularizar las situaciones fuera de norma. Por esa razón es que la iniciativa apunta a modificar parcialmente el Código de Faltas municipal.

El proyecto oficial fija los mayores montos de multa en dos casos puntuales: las infracciones a la legislación que regula el transporte de sustancias peligrosas, residuos patógenos o líquidos cloacales, y la generación, transporte, tratamiento y/o depósito en lugares no autorizados de residuos voluminosos. En ambos casos, la sanción económica fluctuará entre cinco mil y 15 mil pesos.

También se ajustarán los montos para quienes arrojen agua a la vía pública (de 500 a dos mil pesos); la falta de higiene en baldíos u obras no finalizadas (500 a cinco mil pesos); transporte de áridos o restos de obra sin cobertura reglamentaria (de mil a cinco mil pesos), y la falta de condiciones de transitabilidad de las veredas (de 200 a dos mil pesos).

Cómo se controlará. Según los funcionarios municipales, el proyecto no tendría problemas para ser aprobado en el Concejo. La cuestión es conocer si luego –con la nueva norma ya vigente– habrá posibilidades de desplegar la suficiente cantidad de inspectores para realizar los controles.

Cámara indicó que se está “rearmando” el esquema de inspecciones, y se iniciará la capacitación de los casi 70 inspectores que dependen de la Dirección de Higiene Urbana. Para eso se está efectuando un plan nuevo, que tendrá aplicación en función del tiempo que demande la sanción del proyecto en el concejo.

La incógnita ahora pasa por conocer que sucederá con quienes transportan restos de poda o de escombros para arrojarlos en sitios baldíos o grandes descampados, como sucede en el avenida de Circunvalación.

Si bien muchos de esos residuos son llevados por particulares y también por vehículos de ciertas empresas, gran parte deriva del trabajo de los carreros, que retiran los desechos de domicilios particulares y los arrojan a pocas cuadras del lugar de origen.

Fuente: www.lavoz.com.ar

miércoles, 30 de enero de 2008

El municipio volverá a medir la calidad del aire en la ciudad

Con fondos de Ambiente de la Nación, recuperará dos laboratorios adquiridos en la gestión de Martí. También incluirán otras localidades del área metropolitana.

La Municipalidad de Córdoba volverá a medir la calidad del aire en la ciudad, mediante la recuperación de dos laboratorios que fueron adquiridos durante la gestión de Rubén Martí y que no funcionan desde el año 2003.


Para ello se utilizarán 400 mil pesos que se obtendrán mediante la ratificación de un convenio que hoy firmarán el intendente de la ciudad, Daniel Giacomino, y la titular de la Secretaría de Ambiente de la Nación, la cordobesa Romina Picolotti.


El convenio también incluye tres millones de pesos para la ya anunciada limpieza de basurales, otros 400 mil pesos para un plan de educación ambiental en las escuelas municipales y 200 mil pesos para fortalecer las instancias de control ambiental.


Saber qué respiramos. Los 400 mil pesos serán destinados principalmente al reequipamiento del Observatorio Ambiental Municipal, creado en 1998 que sufre una importante desinversión desde 2002 y que, en la actualidad, sólo mide la calidad del agua del río Suquía y algunos parámetros del aire.


“Apuntamos a reequipar el Observatorio, lo que nos va a permitir saber a ciencia cierta la calidad del aire. En este momento tenemos una medición bastante pobre de algunos parámetros de la calidad atmosférica: monóxido de carbono y óxido nitroso”, explicó el subsecretario de Ambiente municipal, Fernando Cámara.


“La idea es volver a poner en funcionamiento las estaciones de monitoreo para la medición de azufre, de ozono y de particulado atmosférico”, indicó el funcionario. Para ello se recuperará una estación móvil que va a tomar mediciones en diferentes puntos de la ciudad, y una estación fija en el centro, probablemente en el edificio del Correo Argentino.


Cámara destacó que cuando las mediciones alcancen valores que determinen un estado de alerta se van a tomar medidas. “Pueden ser de reducción en la circulación de vehículos o referidas al transporte, lo que no tendría tanta resistencia porque hay conciencia ambiental en la comunidad. La decisión es ir hasta el fondo”, afirmó.


Otro anuncio del funcionario es que, en una segunda etapa, también se monitoreará el aire en diferentes municipios del área metropolitana.


“Estamos en tratativas con organismos internacionales para obtener fondos que permitan recuperar otros elementos, para poner en funcionamiento la segunda unidad móvil en el Gran Córdoba”, concluyó el funcionario.

Fuente: www.lavoz.com.ar

lunes, 28 de enero de 2008

El vertedero de residuos de Río Tercero podría producir biogás

Río Tercero. Aunque hasta ahora no parecía contemplada esa posibilidad, no se descarta que el proyecto de vertedero regional que una docena de municipios de Tercero Arriba y Calamuchita gestionan que la Secretaría de Ambiente de la Nación financie contemple el aprovechamiento del metano que generan esos reservorios para producir biogás.

En los sistemas de enterramiento de Río Cuarto y Córdoba, por ejemplo, se prevé aplicar esta metodología de tratamiento en el futuro cercano. Algunas ciudades ya lo han instrumentado. En el “primer mundo” es habitual.

El vertedero regional propuesto se ubicaría en el campo que la Municipalidad de Río Tercero compró el año pasado, entre esta ciudad y Villa Ascasubi, para ampliar su actual basural. El municipio primero gestionó ante Ambiente de la Nación apoyo económico para generar un sistema para tratar las 50 toneladas de basura que por día generan sus casi 50 mil habitantes. El intendente riotercerense Luis Brouwer de Koning señaló que como debe elaborarse un nuevo proyecto, ampliando el que se había formulado sólo para Río Tercero, podría contemplarse ahora la producción de biogás.

Fuente: www.lavoz.com.ar

Proteger el ambiente: un Desafío en el Xanaes

Navegación para los corajudos del canotaje. Es en defensa del ecosistema, de Despeñaderos a Río Segundo.

Río Segundo. Otra vez, los amantes de la naturaleza podrán viajar por las aguas del río. Lo harán en la 15ª edición del Desafío del Xanaes. Fue una idea que nació hace dos décadas como una competencia nacional. Luego se transformó en un viaje simbólico, con un objetivo claro: bregar por el cuidado por la naturaleza.


La Subdirección de Deportes y Recreación de la Municipalidad de Río Segundo anunció la apertura de las inscripciones para la navegación por el serpenteante curso de agua. Pese a las pocas lluvias, en la época estival muestra una profundidad adecuada para las pequeñas y coloridas naves que flotarán sobre su lecho.


Será el 3 de febrero y remeros de toda la Argentina podrán integrarse a la tradicional expedición. El desafío iniciará por la mañana en las costas de Despeñaderos y terminará en cercanías del puente carretero, de la ruta 9 sur, en el balneario de Pilar. Prometen un domingo de intenso contacto con especies autóctonas, barrancos, bancos de arenas limpias y la vegetación del territorio del Espinal del Xanaes. "Este importante evento no competitivo, tiene como objetivo concientizar sobre la necesidad de valorar el medio ambiente", expresó el vocero del municipio, Diego Maire.


Respecto a la situación del Xanaes (depredado por canteras areneras y hacheros, durante un siglo), Río Segundo tuvo que salir a limpiar sus costas por la cantidad de residuos acumulados. También prometieron trasladar lo que fue el balneario municipal río arriba, hacia las cercanías del "puente negro" (ferroviario).


El sitio donde estaban las playas es hoy objeto de un prolongado litigio entre la intendencia y el propietario de un campo lindero. Además, aquellas costas ya no son aptas para los bañistas de toda la región que intentan refrescarse en un río recuperado y con más arena a la vista. Aún así, la Comisión Ambientalista del Xanaes (Coamxa) indicó que llevará muchos años y demandará de obras hídricas su recuperación total.

Fuente: www.lavoz.com.ar


martes, 22 de enero de 2008

Prohíben explotación minera en Ongamira

La Provincia informó que no se permitirá la explotación metalífera en las cuevas. La intención es preservar el patrimonio.

La Provincia lanzó ayer un mensaje a ambientalistas de todo el territorio provincial preocupados por la instalación de empresas mineras en zonas de valor cultural o patrimonial.

El gobernador Juan Schiaretti anunció, tras la reunión de gabinete en Cosquín, que “se resolvió prohibir la explotación mineral metalífera en la zona de las cuevas de Ongamira para evitar la contaminación y preservar el medio ambiente”.

De esta manera se quiso dejar en claro que no se autorizarán explotaciones de oro en esa reliquia histórica, paisajística y arqueológica de Córdoba.

Los habitantes de la región, autoconvocados en la organización “Ongamira despierta” realizaron el año pasado una serie de marchas para solicitar que el Gobierno rechazara los permisos de explotación de minas, solicitados no sólo en Ongamira sino en otras áreas donde subyace el patrimonio cultural.

En realidad, a la Secretaría de Minería ingresaron en 2004 y 2005 una serie de pedidos de cateo o exploración por parte de empresas que esperan encontrar oro, plata, cobre, plomo o zinc en este valle serrano ubicado al norte de las Sierras Chicas, a sólo 110 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, no fueron autorizados y ninguno solicitaba explorar en las “cuevas”.

Antes de abandonar su gestión frente a la Secretaría de Minería, Néstor Scalerandi dijo en una entrevista a este diario de manera contundente que en Ongamira “no hay oro”.

“Si no hay oro, ¿por qué se prohíbe su explotación?”, se le consultó al actual funcionario del área, Aldo Bonalumi.

–Lo que se está haciendo es cumplir con el artículo 246 del Código de Minería, que establece restricciones a la explotación en función de la protección del ambiente y la conservación del patrimonio natural y cultural.

En relación a la posibilidad de la existencia de oro en Ongamira, el funcionario dijo: “Las posibilidades geológicas de que haya son remotas (...) No hay cateos concedidos en Ongamira”.

Una nueva relación. La decisión declamativa del gobernador de prohibir la explotación metalífera en las cuevas de Ongamira fue una señal para que los pobladores movilizados, en especial en los departamentos Minas, Pocho y Punilla vean que, a partir de ahora, hay un compromiso de respetar las zonas arqueológicas.

“Estamos trabajando con Cultura, Turismo y Ambiente para priorizar las áreas con patrimonio cultural. Pero tampoco vamos a permitir ‘una sábana’ que impida explotar en sitios donde no se perjudica a nadie”, manifestó Bonalumi.

En relación a otras áreas donde abundan tanto las pictografías y los vestigios comechingones como las explotaciones mineras, el secretario de Minería (doctor en geología, con 34 años en Minería) aseguró que “a lo mejor habría que prohibir” las exploraciones en esos sitios.

Bonalumi se mostró dispuesto a mantener una relación cordial con la Dirección de Patrimonio Cultural, que estaría realizando una especie de inventario con las zonas arqueológicas y culturales que había que preservar. “Luego, a esa información la vamos a superponer con las áreas de explotación minera (...) Lo primero que hicimos, cuando asumimos hace unos días, fue ponernos a trabajar en este tema”, recalcó.

En relación a cómo se reglamentará la prohibición, Bonalumi dijo desconocer la necesidad de una ley o un decreto. Remarcó, en este sentido, que lo único que se hace es actuar en consonancia con lo que establece el Código de Minería a nivel nacional. “Hay que aplicar las leyes que hay. Si hay que hacer una especial, se hará”, concluyó.

Fuente: La Voz del Interior

16 de enero de 2008

lunes, 21 de enero de 2008

Bonos de carbono: el incipiente negocio del aire limpio

Las emisiones que provocan el efecto invernadero están compuestas por seis gases: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, perfluoro de carbono, hidrofluoro carbono y hexafluoruro de azufre. Su potencial de calentamiento global oscila entre uno (dióxido de carbono) hasta 23.900 veces (hexafluoruro de azufre).


De los enterramientos de basura emana principalmente gas metano, que es 21 veces más contaminante que el dióxido de carbono.


El Protocolo de Kioto promueve que los países desarrollados se comprometan a reducir o limitar esas emisiones respecto a los niveles que se registraban en 1990, a través de mecanismos de reducción o secuestro de dióxido de carbono.


A tal fin, pueden emprender acciones nacionales o participar en proyectos que persigan esos objetivos en otros países. Con ese propósito nace el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).


En ese contexto, se crearon los bonos de carbono o Certificados de Reducción de Emisiones, que son una herramienta para que las industrias más contaminantes de los países desarrollados paguen una penalidad por sus emisiones de dióxido de carbono.


Las empresas tienen que respetar un límite de emisión. Si lo sobrepasan, deben comprar bonos a empresas que los obtengan gracias a inversiones que cuidan el ambiente (forestación, energía limpia, métodos industriales menos contaminantes, etcétera). Por ello, cada vez hay más interesados en producir aire puro con los MDL, entre ellos la Municipalidad de Córdoba.


“Vamos a suponer que un proyecto que agotó el proceso, de MDL y genera certificados. Cuando se genera bonos, se genera capital”, explicó José Luis Rodríguez Bosco, de la comisión asesora en medio ambiente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.


Los que están en el mercado, esperan que con la entrada de Estados Unidos en el Protocolo de Kyoto, el valor de los bonos de carbono puede multiplicarse.

Fuente: La Voz del Interior

http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=154305

Ciudades que sacan provecho de sus residuos

El aprovechamiento de los recursos que van a parar a la basura es, en los países desarrollados, un verdadero negocio. Desde el reciclado hasta la generación de energía, se obtiene menos basura y una fuente energética sustentable.


De los enterramientos sanitarios se puede extraer biogás, que se compone de principalmente de metano –uno de los principales culpables del efecto invernadero–, dióxido de carbono, hidrógeno, nitrógeno y ácido sulfúrico, que se liberan durante el proceso de fermentación anaeróbica de residuos orgánicos y que se puede emplear como fuente energética.


Las bacterias consumen el carbono y el nitrógeno y como resultado se produce una combinación de gases formado por un 70 por ciento de metano, 20 por ciento de anhídrido carbónico y un poco de monóxido de carbono y anhídrido sulfuroso.


En muchas ciudades del mundo, el metano se envía a redes domiciliarias o es utilizado para la generación de energía eléctrica. En otros casos, se lo quema para convertirlo en dióxido de carbono, 21 veces menos contaminante.


Suiza trata más del 50% de los residuos urbanos y recicla hasta el 95% de materiales


Suiza es uno de los países que más basura genera en toda Europa –715 kilogramos anuales por habitante–, pero también es el que mejor trata los residuos urbanos. Según los organismos de medio ambiente de ese país, el tratamiento de la basura de las ciudades alcanza el 50 por ciento. Y el reciclaje de algunos materiales –el vidrio por ejemplo–, hasta el 95 por ciento.


Con el resto se produce energía eléctrica. Existen grandes incineradores de basura que en 2006 generaron una producción de 1.823 gigavatios/hora. Sólo va a los enterramientos una pequeña fracción de los residuos.


Alemania hace punta en el estímulo a la producción de biogás


Con una legislación que estimula la producción de energía eléctrica a partir del gas metano, Alemania está posicionada como líder a nivel mundial en el uso del biogás.


Existen más de tres mil plantas instaladas en todo el país, con una capacidad de generación de unos 1.100 megavatios, casi el doble que la central nuclear de Embalse, que tiene una capacidad de 600 megavatios.


Las plantas se instalan en granjas, que reciben desechos orgánicos que son tratados en biodigestores. Luego, al biogás tratado se lo usa para generar electricidad o se inyecta a la red domiciliaria.


Más de seis mil familias reciben electricidad en Sevilla


El Centro de Tratamiento de Residuos Montemarta-Cónica es el mayor centro de tratamiento de residuos urbanos de Andalucía y uno de los más grandes de España.


Allí se lleva a cabo la captación del biogás en la zona de vertido controlado, generándose a partir del mismo energía eléctrica que se utiliza para el abastecimiento del centro, comercializándose el excedente.


Según los cálculos, unas seis mil viviendas de Sevilla reciben la energía eléctrica que produce el centro. Otra planta, la de Sasieta, en el País Vasco, produce energía para 3.500 habitantes de la zona.


En Buenos Aires, se produce energía y bonos de carbono en un enterramiento del Ceamse


El Centro de Disposición Final Norte III-B es un enterramiento ubicado en el partido bonaerense de San Martín, propiedad de la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse).


En ese enterramiento, la empresa Ecoayres, propiedad del grupo Roggio, realizó las obras necesarias para la extracción del biogás, producto de los desechos que por años recibió el predio.


Las cañerías conducen una parte del biogás hacia un quemador, que lo convierte en dióxido de carbono. Otra parte va a una generadora eléctrica de 330 kilovatios, que provee de energía a la planta.


En Rosario y en otras localidades de la provincia de Santa Fe, las experiencias se multiplicaron


Desde 2005, el enterramiento sanitario de Puente Gallego produce biogás que se quema, produciendo dióxido de carbono, 21 veces menos contaminante que el metano, y se obtienen bonos de carbono.


Allí se realizó una inversión importante, con unos 60 pozos de extracción: se utilizan caños perforados en un lecho de piedra y con una cabeza con material especial, conectados a una central de extracción, que es donde se succiona el gas que se lleva por seis kilómetros de cañería hasta un quemador de llama oculta.


Por su parte, la localidad santafesina de Emilia fue la primera del país en producir biogás, que es utilizado por una escuela. Los restos orgánicos se usan en una plantación de frutales.


Alta Gracia espera la aprobación de su proyecto de reciclado


La ciudad de Alta Gracia, a 38 kilómetros al sudoeste de Córdoba capital, espera todavía que el Banco Mundial apruebe su proyecto para la instalación de una planta de procesamiento de basura.


El proyecto consta de una etapa en la que se separa los materiales reciclables, y de una segunda en que los desechos orgánicos son compactados y dispuestos en digestores anaeróbicos.


El metano generado se destinará a la producción de energía eléctrica para la planta, y los restos orgánicos se dispondrán en pozos para que lombrices lo terminen de procesar, y así obtener fertilizante natural.


Nápoles, el peor ejemplo de descontrol de los residuos urbanos


Las noticias de los gravísimos problemas con la basura en la ciudad de Nápoles, ubicada al sur de Italia, llenaron varios renglones de los medios de comunicación, convirtiéndola en el peor ejemplo en lo que a gestión de residuos urbanos se refiere.


Según las autoridades sanitarias italianas, unas 15 mil toneladas de basura se acumulan en sus calles, por el cierre de dos vertederos sin que se construyan nuevos.


En el problema estaría implicada hasta la mafia, pero un dato que no es menor indica que los napolitanos sólo reciclaban el 10 por ciento de los residuos urbanos que producían.

Fuente: La Voz del Interior

http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=154306